Hoy no puedo Y no puedo, no porque sea hoy Si no porque si pudiese... sería mañana, ayer u hoy.
Pero el mañana tarda tanto que el ayer es presente y si espero no será mañana nunca, si no futuro incierto. ¿pasado cercano es presente?, o futuro lejano inexistente...´
Si me acerco al futuro día a dia y no llega? ¿vivo presente?, o ese futuro incierto...
Y si me callo y quieto me quedo
¿Anda el tiempo a mi alrededor? o necesita de mi dolor, para alimetar el reloj del tiempo.
Y una noche como de la nada cayó un Rayo del cielo que al tocar la Tierra la partió en dos mitades.
Dicen que desde aquel momento convirtió el desierto que la cruzaba en un rio, cuyo manantial era tan puro que el mismo agua se asemejaba a la plata. Que del cielo brotaron miles de estrellas las cuales en la media noche iluminaban los corazones solitarios, y titilaban para aquellos que añoraban a su otra mitad, y la Luna les cantaba, y el Mar bailaba sus olas. Y al amanecer todos los campos rezumadan rocio fresco, y en el alba el aire era de un tibio color malva, y olía a nardos, los animales silvestres despertaban con su alegría y los primeros rayos calentaban hasta al más frio corazón. Las tardes eran radiantes con el Sol impetuoso. Los cielos altos y celestes lucían tachonados de nubecillas blancas. Las rosas, las lilas, margaritas, lirios, azucenas, lor robles, helechos, cipreses, alhamos, los prados inmensos, la tierra más fertil florecía cada día, inundando la vista y el olfato con sus infinitos dones.
Y en la majestuosidad del ocaso, todo se fundía en cálido y eterno abrazo. Cada noche y para siempre.
Dicen que aquel rayo se llamaba Amor. Era un rayo perteneciente a una de las más poderosas familias reales que por aquel entonces regían el universo. Con una antigüedad imposible de calcular , se cree que él ya cruzaba galaxias y constelaciones mucho antes de que las llamaramos así. Cuando desde el cielo una noche en su vagaje vió a la Vida durmiendo en su letargo. Quedó tan fascinado por su belleza y la pureza de su rostro que, sobrecogido no dudó en atravesar la tierra que la retenía presa para con su beso de amor liberarla y amarla, desde la luz de la eternidad y la sabiduría, para toda la vida. Para siempre jamás. Cuando con su energía penetrante y su calor abrasador apareció ante Vida despertándola de su largo sueño, ésta al mirar en sus ojos y ver siglos de sabiduría, viajes más allá de los confines imaginables, colores indescriptibles incluso para ella, al ver la bondad y la nobleza, la ternura y sensibilidad, la fuerza y el vigor, el valor y el sentido y millones de sensaciones ancestrales en el rostro de él, plena le dijo...
-Mi alma ya te conoce, tú eres mi Amor.
Cerró los ojos serena y se aferró a su pecho.
Él, enmudecido, la abarcó entre sus brazos y la besó. Y así, iluminados por la más absoluta felicidad se fundieron para siempre.
Él la liberó, y con su cariño alimenta aun hoy su naturaleza viva. Ella le dió su lugar entre sus brazos, y ya nunca más tuvo que vagar en soledad.
Te llevé de la mano y subimos a la terraza. Y allí, bajo las estrellas te dije que no te quería, que amaba a otra. Tú me miraste soprendida y bajo las mismas estrellas lloraste tu pena abrazada a mi. Me hacías mil preguntas y golpeabas mi pecho con tu puño ensuciando mi camisa blanca con tu rimmel y tus lágrimas manchadas. Orion nos miraba, y el carro parecía alejarse entre un mar de estrellas. La luna nos miraba y su sombra negra parecía crecer, como queriéndose girar para darnos la espalda.
Caiste al suelo y yo te miraba. De pié. Y tú derrumbada, arropada solo con tu dolor, acariciada sólo por la brisa que secaba tus lágrimas. Te quejabas amargamente y sin embargo ni una sola palabra sonó airada contra mi, ni una sola mirada de odio desde tus ojos. Agachaste tu cabeza y te hiciste un ovillo y respirar y llorar fué solo uno. Con la cabeza bien alta empecé a irme hacia la puerta lanzando una última mirada hacia aquello que había sido una mujer, tirada en el suelo. La estrella polar marcaba mi verguenza justo encima de ella, y la luna con medio rostro girado cerraba su cara para no verme. Bajé las escaleras rápidamente y cuando llevaba tres pisos empecé a llorar y a gritar amargamente. Mis dedos se rompieron, al golpear salvajemente las paredes así como mi alma, mientras bajaba rápidamente las escaleras. El dolor que tenía al golpearlas, no era nada con el dolor en mi pecho donde sus lágrimas me marcaban. Gritando como un loco llegué abajo donde esperaba él. La ira me podía, la vergüenza me hastiaba. Me acerqué a él y grité, grité, grite, y le maldije en su cara. El sonriendo, sin inmutarse y sin mover esos asquerosos labios dijo: "Hiciste bien niñito, si te veo cerca de ella otra vez, tu puta madre sabrá lo que es nadar con cemento en los pies". No quería oirlo. No quería. Porque mi familia vivía pero yo había muerto con ella allí en aquella maldita terraza. Miré hacia arriba y envidié a la luna que podía verla, envidié las estrellas que podían iluminarla.... envidié aquel suelo que podía recogerla. Maldije mi alma, mi boca, mi cobardía, me maldije por haber haber nacido. Grité con todas mis fuerzas aun sabiendo que ella no me oiría. Rompí mi garganta al igual que mis dedos, porque ya tenía roto el alma.
Te llevaré con mi vergüenza sin que sepas que te quiero y eso será mi mayor pena. Y poco a poco fuí caminando, alejándome, dejándo lo poco de vida que me quedaba en cada paso que daba. Miré una última vez hacia la luna.
- Por favor, cuídala. Haz eso por mí. Ilumínala y borra mi recuerdo con tu luz. Haz que me olvide y que yo cargue con eso, y que al menos pueda verla a ella reflejada en tu rostro.
El primer encuento o recuerdo de la muerte que tengo, fué de niño. Creo que tendría 5 ó 6 años. Y es curioso porque lo recuerdo todo vivísimamente.
Recuerdo a mi madre llorando despertarnos a mí y a mi hermano. (dormíamos en la misma cama cerca del dormitorio de mi madre, porque ella no quería estar sola). Nos dijo que nos fuéramos al dormitorio de arriba. (Donde normalmente dormíamos, pero desde que mi padre había vuelto de Madrid, lo hacíamos abajo). No le preguntamos nada. Sólo la veíamos llorar y besarnos diciéndono que nos fuésemos arriba. Yo y mi hermano nos fuimos arriba. (mi hermano creo que sí sabía lo que había pasado). Al poco rato se empezó a oir mucho ajetreo en la planta de abajo y gente llegar. Yo de eso no recuerdo mucho porque me quedé dormido, creo. Después por la mañana nos vestimos y bajamos las escaleras. Había mucha gente abajo, y al vernos bajar a los dos, lloraban mas intensamente. Me sentía muy incómodo porque me sentía el centro de atención de todo el mundo. Recuerdo haber visto una caja funeraria de color marrón sobre dos caballetes de hierro. Tengo esa imagen tan viva que si cierro los ojos puedo ver el dibujo de la madera. Mi madre me tapaba los ojos mientras andábamos hacia la calle,(yo no entendía muy bien porqué). No paraba de llorar amargamente, y nos dijo que fuésemos a casa de nuetra tía. (su cuñada). Y allí nos fuimos y estuvimos con ella, en el salón mirando por la ventana porque mi tía decía que pronto pasaría todo el mundo hacia el cementerio. Porque mi padre evidentemente había muerto. El hecho de saberlo, no me produjo una sensación especial. Es decir fuí consciente de que no lo vovería a ver jamás. Quizás solo eso. Porque la verdad que últimamente por su enfermedad tampoco lo había visto mucho.
Y sin embargo creo que todo aquello me marco o me ha marcado mas profundamente de lo que yo mismo puedo o quiero admitir.
No me gusta hablar de la muerte. Es un tema que me repugna. Sé que está ahí y sé que moriré. No soy inmortal, y por nada del mundo quiero que nadie en mi lecho de muerte se ponga a decirme que que quiero que hagan con mis cenizas o a quien le cedo mis propiedades. Supongo que el hecho de no hablar de eso es evitar el tema. Supongo que sólo aspiro a que se le dé normalidad. Sí, yo sé que voy a morir. Supongo que será algo triste, (depende del nivel de consciencia que tenga) Estoy hablando de algo que como digo pocas veces hago. No sé en qué cultura al morir alguien vivían una semana al menos con la persona fallecida allí mismo en el salón. Decían que eso era bueno porque se le daba a la muerte la esencia de normalidad que debe tener. Yo lo considero una gilipollez. Un cuerpo se descompone muy rápido y por eso se entierra rápido. No quiero darle normalidad a la muerte. Nadie quiere morir (o casi nadie) y yo no quiero verlo como algo normal, sino como algo inevitable. Ya hice una entrada hablando de la muerte donde decía que a lo que aspiraba era al menos a no ser olvidado. Me gustaría vivir al menos en el recuerdo de alguien... por lo menos un tiempo. Me gusta hacer las cosas bien en esta vida, porque no sé si habrá otra. No creo en Dios, y como digo o decía en esa entrada.. un recuerdo es eterno, una palabra clavada en el alma, un abrazo dado a tiempo. Prefiero y por eso hago esas cosas en vida, quiero tener mi conciencia tranquila y portarme bien o ser buena gente.... como creo que soy, y lo que pase después... como se dice Dios dirá.
Hacía mucho tiempo que no recordaba las manos de mi madre tapando mis ojos mientras lloraba. Esta entrada me ha traido todos esos recuerdos amargos, y es curioso. Porque me reafirman en que los recuerdos son imborrables.
Podría decir más pero realmente creo que he dicho demasiado. Creo que nunca había contado por escrito aquello... y bueno, supongo que es bueno.
Cómo es posible que cierre los ojos y sienta esos dedos sobre mis ojos?? como es posible que sienta su aspereza y oiga esos llantos?? pasados... cuanto... más de 30 años?
Gracias empe, supongo que mas abierto mi propia caja de pandora.. y no pensé que pudiese volver a llorar por aquello. Más que por mi padre... (del que apenas tengo recuerdos) por esa madre que intenta proteger a su hijo hasta el último aliento.
Te escribo en respuessta a tu carta en la que me preguntabas por la salud de mi abuela.
Te diré que no se sabe nada. Todo es una incógnita. Ahora toca esperar.
En realidad tampoco es que tenga mucho que contar
Sobre todo me siento muy agobiada.
No hay nada que me interese, estoy delante del portatil y francamente no sé qué hacer, que mirar. No me apetece ver la tele, no hay nada. Ni leer porque tengo la cabeza como para leer. Me dormí escuchando musica clasica y pensando en una conversación con alguien moribundo que me relajó mucho.
Pero me despierto y me encuentro con mi madre agotada charlando con las crias que las pobres estarán super aburridas pero se portan muy bien. Yo no lo soporto , hoy no. Me estalla la cabeza oirlas hablar.
Antes me molestaba mucho la claridad que llegaba a mi cuarto desde la ventana de la cocina, a traves del pasillo, y ahora me asfixia la oscuridad, la falta de aire limpio no sé.
Tendría que ponerme en marcha pero sinceramente no puedo. Quizás si me duchara con agua fria...Lograria despejarme. Hay que ir a casa de mi hermana a hacer cosas alli, y la pobre perra esta sola y sin comer desde anoche. Y luego al hospital a verla.
No sé como me veo para coger el coche, pero es que solo de pensar que vamos en el autobus me pongo peor. Con sus meneos, sus frenadas bruscas, su olor a muchedumbre..uggg
Ah, y las niñas hablando y jugando con ese tonillo agudo suyo...Demasiado bullicio para mi.
Al menos en el hospital hay un silencio sepulcral....(vaya palabrita he escogido eh...)
Me refiero a que , aunque alli uno se siente claustrofobico perdido, con olor a hospital y a anciano enfermo, con esa luz típica de habitacion de hospital o de hotel de tres estrellas...No lo sé explicar pero a mi me da sensación de cutrez, de decadencia. Como meterme en un despacho de un cutre detective de los años veinte....Jeje, lo que sale en las peliculas.
Se me antoja todo tan cerrado, con un ambiente tan viciado que te va chupando la energia....Y claro que hay ruido, en seguida somos seis en un cuarto...Pero sales al pasillo y te da una especie de tregua para coger aire antes de volver a entrar y acomodarte en tu huequecito apretado del horrible sofá.
Todos dicen más o menos lo que piensan, pero sabes que no dicen lo que quieren decir, o no piensan lo que no quieren pensar. Resulta muy curioso las conversaciones tan vacias y absurdas que puede llegar a tener la gente en una habitacion de hospital.
Imagino que da miedo mencionar ciertos temas, ciertas palabras tabú.
Pero yo si alguna vez estoy de nuevo en la cama. Si alguna vez se cuestiona mi supervivencia, desde luego no quiero hablar de que viene el morado para el invierno, ni de las capsulas para la caida del cabello que le fueron muy bien a la hija de ....Ni de polladas que se alejen de mi realidad. Yo prefiero hablar las cosas como son.
Oye que se muere uno una vez en la vida.
Hablemos pues de incineración, lugar de esparcimiento de las cenizas. Qué vais a hacer con mis cosas etc...
Cómo os vais a sentir. Qué creeis que hay despues, o si no hay nada.
Etc etc...Maldita sea, todos pensamos en eso, tooodos, por qué no hablarlo?
¿Por qué no afrontar algo que es tan natural y tan ley de vida como morirse? Es el único valor seguro que tenemos en la vida nada más nacer, y nos suelen prepararnos para ello. Si es doloroso y triste, pero es un hecho real que nos llega. Ignorarlo no lo va a evitar.
Desde que el h9ombre es hombre tiene inquietudes al respecto, por eso ha inventado posibles respuestas , como el cielo, el infierno, la reencarnación, etc..( que nadie se sienta ofendido , yo sólo doy mi opinión al respecto. La verdad absoluta nadie puede saberla. NADIE.)
En realidad yo creo que es lo que más falta hace en esos momentos.
Pero en fin, cada uno va afrontando sus miedos como puede no?
Supongo que lo que me hace falta es respirar un poquito de aire. Sólo eso.
Bueno , y dejar de somatizarlo todo.
En cuanto haya novedades te escribo de nuevo. Espero que la boda fuera bien, ya me contarás y me mandarás las fotos. Siempre viene bien tener buenas noticias.
¡¡Cómo siempre llego tarde, joder!! ¡¡Agg, no puede ser!! Las medias noo por favorr!!! ¡¡Mierda de uña!! ¡¡No puede ser, dios qué mala suerte la mía por dios!! Ya no tengo tiempo, de buscar otras medias y ponerme a probar suerte de que algunas esten enteras. ¡Nada! Me pondré las botas y a volar...
¿¿Don...Dónde demonios he soltado el lapiz de los ojos?? ¡¡Juraría que lo llevaba en la mano!! Pufff, mira ¿ Sabes que te digo? Que paso, que no me los pinto, me pongo un poco de rimel si acaso y andando, que no tengo tiempo para ponerme ahora como una loca a buscarlo por toda la casa, a saber donde lo habré soltado. Además así, si lloro no se me manchara tanto la cara.
¡¡Me tengo que ir ya!! ¡¡Dios por favor por favor que esté libre el ascensor , hoy con estos tacones no podré bajar tantos pisos corriendo, por favor por favor!!
Victoria salió atropelladamente de su piso, tras de sí cerró la puerta y echó la llave, las cuales se le calleron al suelo por culpa de la prisa, y al agacharse a recogerlas, se le escurrió del hombro el bolso que también acabó en el suelo, así como las gafas de sol que llevaba en la cabeza a modo de felpa, y que se precipitaron al coger el bolso. Una cadena de mala suerte.
¡¡¡Ohhhh noooooo, vamos!!! ¡Está ocupado, agg lo sabíaa! Ah, ya está libre, ¡bien! ¿Pero qué pasa? No me deja llamarlo, ¿Tienen la puerta abierta? ¡Soltad el ascensor! ¿Por qué tardan tanto? ¿Ya? ¿Ya sube? Ufff por fin dios, es que no llego , ya no llego... ¿? ¿Y estos trocitos de fixo?
Alguien iba a poner un cartel y se ha arrepentido, jejeje, seguramente el señor presidente ha hecho uno de sus polémicos escritos y al ir a colocarlo, ha descubierto una horrible falta de ortografía. Casi mejor así, más horas libres de sus informes sobre la limpieza del edificio, o sobre las nuevas derramas para el arreglo de las goteras en la terraza.
La jornada transcurrió para Victoria con mucho ajetreo. Con prisas para ir al trabajo, con más horas en la oficina de las que ella realmente podía soportar por el tedio, y los típicos problemas con los clientes y las pólizas. Trabajaba en una gestoría. Los tacones excesivamente altos de las botas hacían ya mella en sus pies. A la hora de comer apenas tuvo tiempo más que de engullir la comida rápida que había comprado en un burguer próximo a su lugar de trabajo, y salir corriendo a por un par de medias nuevas. Ya de paso aprovechó y se llevó del hipermercado algo de comida para casa y un nuevo lápiz negro para los ojos.
Perdió como de costumbre el autobús que más rapido y cerca la llevaba de vuelta a casa. Esperó bajo la marquesina, oliendo y oyendo la lluvia que incesante golpeaba los vidrios de la parada del bus. Los pies le dolían aun sentada. Derrotada en aquel banquito, casi se sentía desfallecer, mientras soñaba con quitarse las malditas botas y darse su ducha diaria bien calentita, e imaginaba qué se haría de cena.
El viaje fue lento, eterno. Los asientos de plástico estaban fríos y algunos hasta con gotas de agua. Cada paso que daba le pesaba más y más, pues pese al jaleo en la oficina , el ir y venir , el teléfono, los clientes, el jefe, los compañeros, las compras....Al menos estaba entretenida todo el día. Pero ahora, conforme la noche se ceñía sobre su frente cabizbaja, y el frío entumecía los dedos de sus manos, a medida que avanzaba hacia su casa, hacia su refugio también se iba paradójicamente desentumeciendo su corazón. Emepezaba a sentir el desaplomo, como telón de fondo de su cena. No le gustaba cenar sola, ni bañarse sola, ni dormir sola. No le gustaba vivir sola. No le gustaba....
Finalmente ya en el portal , empapada sacó las llaves y mientras forcejeaba con la cerradura uno de los vecinos que se hallaba en pleno corrillo en el portal, le abrió diliigentemente.
-Ho, hola buenas, gracias. Vaya, ¿Qué harán aqui todos estos? ¿Habrá pasado algo? -Hola buenas noches. De nada. -Hola. -Hola que hay. -Buenas noches.. -Pues como te iba diciendo, me parece no sé, cosa digna de un loco, algiuen que hubiera perdido la cabeza, o cuanto menos el respeto a la intimidad, ¡una vergúenza vamos! ¡Que no sabemos ya ni con quien vivimos! -Venga Federica mujer, que tampoco es para tanto, yo opino que no lo quitemos, después de todo no es ofensivo para ninguno de los vecinos, y si alguien se sintiera aludido, pues mire, cada cual...Lo dejamos unos dias, un tiempo prudencial quizás, jejejeje, -¿¿A ti esto te hace gracia no?? -Bueno señores la verdad es que si tenemos en cuenta que ..... -.....
Victoria atravesó despavorida la maraña de vecinos que enfervorecidos discutian por vete tú a saber qué, y se dirigió directa al ascensor.
Entonces escuchó como uno se quejaba de que durante todo el día el ascensor con el "royito este" había estado atascado mientras algún chalado desaprensivo lo entretenía con la puerta abierta. Justo como le había sucedido a ella misma por la mañana.
Curioso enigma el del ascensorista misterioso. ¿Y no sería simplemente alguien que se mudaba o alguna avería? Pensaba ella por tratar de llevarle mentalmente la contraria a aquel tipejo tan grosero y violento.
Por fin llegó, por fín sólo un botón y una subida la separaban de abrir la puerta de casita. Se acababa el circo por hoy, por fin podría despreocuparse por el rimel y las marcas que este dejaría en sus ojos y sus mejillas. Por fin podría quitarse aquella ropa mojada, aquel calzado criminal, el frio de los huesos y de la carne, los enredos en el pelo, el hambre, la máscara de normalidad...
¿Un cartel? Bien veamos que dice el señor Presidente esta vez... ¡¡¿¿ ??!! ¡¡¿¿Una...Carta...De un vecino anónimo a una vecina q......??!!
En ese preciso instante Victoria tragó saliba con gran y sonoro esfuerzo, pues un nudo se formó automáticamente en su garganta, mudo y casi doloroso. En cuestión de décimas de segundo dos goterones negros resbalaban por sus mejillas precipitándose en el suelo del ascensor.
"CARTA DE UN VECINO ANÓNIMO PREOCUPADO A UNA VECINA ANÓNIMA QUE LLORA CADA NOCHE"
Cada noche lo mismo, ella llega a casa, se quita los zapatos y la ropa de todo el día, se ducha con agua bien caliente, cacharrea algo en la cocina, pone la tele para cambiar de canal y luego la quita. Anda por la casa lentamente hasta su cuarto donde pone música lenta, y al cabo de un rato rompe a llorar.
Siempre es así.
No sabría decir en que piso vive, si en el 6ºD, E, F, en el 5ºD, E, F, el 7º D,…Realmente no acierto a asegurar donde vive.
Unos días juraría que por los sitios de la casa por donde se oye su llanto , los sonidos provienen del F, otros del E.
También la oigo tararear algunas de sus canciones fijas que siempre tiene al parecer en el reproductor de CDs. Suelen ser tristes, lentas.
He llegado a preocuparme tanto…Hay noches en las que su pena simplemente me aflige, me llega como un quejido agudo de una niñita perdida. Otras es algo más melancólico , me lo imagino como un goteo constante de gotitas de pena. Otras en cambio creo que su mismo cuerpo se va a resquebrajar , la agonía en su voz se confunde con desgarradores aullidos. Por Dios ¿Es que nadie más la oye?¿ Es que a nadie le inquieta? Estoy completamente seguro de que el vecino que la tiene a su lado la oye igual que la oigo yo.¿ Y amigos? ¿No tiene amigos, o familiares? ¿Alguien que la pueda ayudar? No sé…¿Consolarla? Quizás tenga un problema tal que no tenga solución , puede que su marido haya fallecido y llora su muerte desconsolada hasta que sea capaz de asumirlo , en cuyo caso lo debe de estar pasando fatal, verse así sola de repente, en esa casa tan grande llena de sus objetos personales. Bueno claro una mujer no tiene fuerzas ni ánimos para deshacerse de muebles y ropas de su difunto marido. Debería llamar a alguien que la ayudara a dar ese paso. Se me ocurre que no tiene madre ni padre, ni ninguna hermana…Umm, quizás la familia que tiene vivefuera en el extranjero, o quizás sea ella la extranjera, y claro no gana suficiente dinero para volver a su país, puede que con los gastos del entierro se haya gastado todos sus ahorros . Eso sin contar que no hubiera tenido que pagar médicos y medicinas para tratarle en la fase terminal de alguna enfermedad mortal.
Aunque no se ve ni rastro de ropa negra en las cuerdas del patio. De vez en cuando alguna prenda furtiva, vestidos elegantes de las señoras que salen un sábado. Ropa interior..Pero nada significativo que indique un luto.
Ummm, ¿y si? ¿Y si fuera ella la que está enferma? ¿Y si resultara que le han diagnosticado alguna enfermedad de difícil curación? Quizás un cáncer, o algo degenerativo. Quizás yo estoy en un error y ella no viene cada día del trabajo si no del hospital, de administrarse costosos tratamientos paliativos que de nada sirven, y claro así llega a casa enferma cansada, y se hunde.
Puede que no le haya querido decir nada a nadie de su enfermedad por no preocupar, su madre padece de alguna dolencia cardiaca y su padre tiene alzheimer, su única hermana vive efectivamente en Boston desde donde no puede hacer nada. Sus amigas tienen sus propios problemas. ¿Y su pareja? Sería posible que no tuviera pareja? Nooo, eso no puede ser..Sus pasos se oyen ágiles a través de las paredes y techos, suele usar tacón, eso me indica que es joven y diligente, por otro lado su voz cuando canta o gimotea… Es dulce, muy tierna, casi a punto de quebrarse…Sin duda la piel de su rostro ha de ser igual, así como su cuerpo, frágil por la enfermedad. Una criatura delicada, consumida por la pena y la soledad.
Ahí está otra vez, ya está con sus canciones tristes. Lo cierto es que tiene buen gusto para la música. A veces no puedo evitar cuando oigo en la radio o en mi propia recopilación de música acordarme de la vecina: pienso “ Vaya, esta es de las que le gustaría escuchar a la pobre en sus ratos tristes”. Quién sabe si un día me la cruzo en el ascensor llorando le voy a decir ehh, tengo en casa montones de canciones tristes en el ordenador, si quieres te paso alguna que no tengas….Aunque esto no se´….Podría espantarse, creer que soy un chalado psicópata viola viudas moribundas arruinadas.
Lo cierto es que me da la impresión de que ella está tan sola como yo.
Posiblemente sea el único con el vacío suficiente en mi vida como para reparar en la de ella.
Ya comienza el llanto…Puff menos mal, me refiero a que me quedo tranquilo al menos así sé que sigue viva. La otra noche no la oí y llegué a pensar lo peor. Supongo que me he acostumbrado a su presencia nocturna. Ella nunca falla, siempre su rutina, su triste y pesada rutina. Teme uno que si un día la echas de menos, sea por que le ha pasado cualquier desgracia a la pobre.
¿Será posible que no tenga a nadie a su lado ahora mismo?
Yo no suelo llorar tanto, pero sí que me he sentido mal muchas veces y hubiera dado lo que no tengo porque hubiera habido alguien a mi lado consolándome en esos momentos. Lo que es capaz de infundir un simple abrazo…
No me considero nada especial, ni mejor ni peor, a veces incluso peor, depende de la época sobretodo si es invierno me siento más solo y me deprimo, me invade la melancolía, añoro ciertas cosas en mi vida. A lo que voy, que yo no me considero nada del otro mundo, pero estoy seguro de que la podría consolar ahora mismo. Es que son ya meses escuchando su pena y haciéndola mía. Su música, su taconeo, su cacharreo…Oirá ella mi música? No la suelo poner muy alta por no molestar a los vecinos, pero en este bloque con esta edificación cuyas paredes son de dudosa calidad, se oye todo. Tooodo.
Podría probar a poner música alegre, hacerle competencia a su pena con mi alegría.
Claro que si no lo oye … ¿Para qué?
Desde luego como un abrazo no hay nada. Yo podría estar ahora con ella, hablando , escuchando sus problemas, animándola sin más. En vez de estar ella sola en su piso llorando a lágrima suelta, ignorada por el mundo, y yo aquí solo en el mío perdiendo el tiempo ignorado también.
Bah, para que luego digan que la gente no está sola maldita sea! Si eso es precisamentelo que sobra en estos tiempos, personas solitarias.
Y pensar que estamos tan cerca, a solo un golpe de ascensor…
¡¡Cómo siempre llego tarde, joder!!
¡¡Agg, no puede ser!! Las medias noo por favorr!!! ¡¡Mierda de uña!!
¡¡No puede ser, dios qué mala suerte la mía por dios!! Ya no tengo tiempo, de buscar otras medias y ponerme a probar suerte de que algunas esten enteras. ¡Nada! Me pondré las botas y a volar...
¿¿Don...Dónde demonios he soltado el lapiz de los ojos?? ¡¡Juraría que lo llevaba en la mano!!
Pufff, mira ¿ Sabes que te digo? Que paso, que no me los pinto, me pongo un poco de rimel si acaso y andando, que no tengo tiempo para ponerme ahora como una loca a buscarlo por toda la casa, a saber donde lo habré soltado. Además así, si lloro no se me manchara tanto la cara.
¡¡Me tengo que ir ya!!
¡¡Dios por favor por favor que esté libre el ascensor , hoy con estos tacones no podré bajar tantos pisos corriendo, por favor por favor!!
Victoria salió atropelladamente de su piso, tras de sí cerró la puerta y echó la llave, las cuales se le calleron al suelo por culpa de la prisa, y al agacharse a recogerlas, se le escurrió del hombro el bolso que también acabó en el suelo, así como las gafas de sol que llevaba en la cabeza a modo de felpa, y que se precipitaron al coger el bolso. Una cadena de mala suerte.
¡¡¡Ohhhh noooooo, vamos!!!
¡Está ocupado, agg lo sabíaa!
Ah, ya está libre, ¡bien!
¿Pero qué pasa? No me deja llamarlo, ¿Tienen la puerta abierta?
¡Soltad el ascensor!
¿Por qué tardan tanto?
¿Ya? ¿Ya sube? Ufff por fin dios, es que no llego , ya no llego...
¿?
¿Y estos trocitos de fixo?
Alguien iba a poner un cartel y se ha arrepentido, jejeje, seguramente el señor presidente ha hecho uno de sus polémicos escritos y al ir a colocarlo, ha descubierto una horrible falta de ortografía.
Casi mejor así, más horas libres de sus informes sobre la limpieza del edificio, o sobre las nuevas derramas para el arreglo de las goteras en la terraza.
La jornada transcurrió para Victoria con mucho ajetreo. Con prisas para ir al trabajo, con más horas en la oficina de las que ella realmente podía soportar por el tedio, y los típicos problemas con los clientes y las pólizas. Trabajaba en una gestoría. Los tacones excesivamente altos de las botas hacían ya mella en sus pies. A la hora de comer apenas tuvo tiempo más que de engullir la comida rápida que había comprado en un burguer próximo a su lugar de trabajo, y salir corriendo a por un par de medias nuevas. Ya de paso aprovechó y se llevó del hipermercado algo de comida para casa y un nuevo lápiz negro para los ojos.
Perdió como de costumbre el autobús que más rapido y cerca la llevaba de vuelta a casa. Esperó bajo la marquesina, oliendo y oyendo la lluvia que incesante golpeaba los vidrios de la parada del bus. Los pies le dolían aun sentada. Derrotada en aquel banquito, casi se sentía desfallecer, mientras soñaba con quitarse las malditas botas y darse su ducha diaria bien calentita, e imaginaba qué se haría de cena.
El viaje fue lento, eterno. Los asientos de plástico estaban fríos y algunos hasta con gotas de agua. Cada paso que daba le pesaba más y más, pues pese al jaleo en la oficina , el ir y venir , el teléfono, los clientes, el jefe, los compañeros, las compras....Al menos estaba entretenida todo el día. Pero ahora, conforme la noche se ceñía sobre su frente cabizbaja, y el frío entumecía los dedos de sus manos, a medida que avanzaba hacia su casa, hacia su refugio también se iba paradójicamente desentumeciendo su corazón. Emepezaba a sentir el desaplomo, como telón de fondo de su cena. No le gustaba cenar sola, ni bañarse sola, ni dormir sola. No le gustaba vivir sola. No le gustaba....
Finalmente ya en el portal , empapada sacó las llaves y mientras forcejeaba con la cerradura uno de los vecinos que se hallaba en pleno corrillo en el portal, le abrió diliigentemente.
-Ho, hola buenas, gracias.
Vaya, ¿Qué harán aqui todos estos? ¿Habrá pasado algo?
-Hola buenas noches. De nada.
-Hola.
-Hola que hay.
-Buenas noches..
-Pues como te iba diciendo, me parece no sé, cosa digna de un loco, algiuen que hubiera perdido la cabeza, o cuanto menos el respeto a la intimidad, ¡una vergúenza vamos! ¡Que no sabemos ya ni con quien vivimos!
-Venga Federica mujer, que tampoco es para tanto, yo opino que no lo quitemos, después de todo no es ofensivo para ninguno de los vecinos, y si alguien se sintiera aludido, pues mire, cada cual...Lo dejamos unos dias, un tiempo prudencial quizás, jejejeje,
-¿¿A ti esto te hace gracia no??
-Bueno señores la verdad es que si tenemos en cuenta que .....
-.....
Victoria atravesó despavorida la maraña de vecinos que enfervorecidos discutian por vete tú a saber qué, y se dirigió directa al ascensor.
Entonces escuchó como uno se quejaba de que durante todo el día el ascensor con el "royito este" había estado atascado mientras algún chalado desaprensivo lo entretenía con la puerta abierta. Justo como le había sucedido a ella misma por la mañana.
Curioso enigma el del ascensorista misterioso. ¿Y no sería simplemente alguien que se mudaba o alguna avería? Pensaba ella por tratar de llevarle mentalmente la contraria a aquel tipejo tan grosero y violento.
Por fin llegó, por fín sólo un botón y una subida la separaban de abrir la puerta de casita. Se acababa el circo por hoy, por fin podría despreocuparse por el rimel y las marcas que este dejaría en sus ojos y sus mejillas. Por fin podría quitarse aquella ropa mojada, aquel calzado criminal, el frio de los huesos y de la carne, los enredos en el pelo, el hambre, la máscara de normalidad...
¿Un cartel? Bien veamos que dice el señor Presidente esta vez...
¡¡¿¿ ??!!
¡¡¿¿Una...Carta...De un vecino anónimo a una vecina q......??!!
En ese preciso instante Victoria tragó saliba con gran y sonoro esfuerzo, pues un nudo se formó automáticamente en su garganta, mudo y casi doloroso. En cuestión de décimas de segundo dos goterones negros resbalaban por sus mejillas precipitándose en el suelo del ascensor.
"CARTA DE UN VECINO ANÓNIMO PREOCUPADO A UNA VECINA ANÓNIMA QUE LLORA CADA NOCHE"
Se oye lo que murmura el viento, Tsimaru, Tsimaru vive. Vive , pero no es el mismo.
Cuando en la noche se agiten los arboles. Escondeos, no hagáis ruido. Tsimaru no es el mismo. Lo susurra el viento, en mi oído, como una caracola. lo repite.
Lleno de venganza e ira, se acerca. El viento se ha marchado, Ha huido de su presencia.
Una sombra lo cumbre. Escondeos su corazón esta encerrado en piedra y cubierto de musgo.
Estaba allí apoyado sobre mis manos y mis rodillas, en el frío y húmedo suelo. Todos mis miedos se habían aliado aquella noche, para postrarme quizás de forma definitiva. Que empezara a llover en ese mismo instante hasta lo hizo más agradable. La farola que había junto a mi, reflejaba todas las gotas de lluvia que ya caían sobre mi agazapada figura. Querían limpiar toda mi miseria, notaba como se colaban por mi ropa hasta mi piel, sentía su peso por toda mi espalda, el peso frío de mi Alma muerta tal vez. Y el porqué de todo aquello, cuan peregrino y absurdo, el motivo de todo aquello, era mi terquedad, era mi sensibilidad y mi propia fuerza, para meterme más y más allí donde no debería mirar. Allí donde no llega luz ninguna, dentro de mi Alma. Pero es comprensible, púes el mundo "exterior" es tan duro como la piel que recubre tu corazón. Aquí dentro en lo más oscuro de mi Alma, la sensación es peor (nunca lo hubiera imaginado), pues aquí en la oscuridad estas tu, y no te veo pero te siento. Como cuando vas sola por una calle y sientes una mirada, una presencia tras de ti, y te dan ganas de correr y huir. Es algo así.
Reuniendo el poco sentido común y las pocas fuerzas que me quedan. Me incorporo y alzo mi mirada a la lluviosa noche, lavan mi rostro las gélidas gotas y las cálidas de mis lágrimas. Estoy vivo. Eso me dicen. La calle está solitaria y el único ruido es el de la lluvia enmascarando mis pasos. Ahora recuerdo que soy libre. Aunque estés dentro de mi soy libre y aunque no estés, siempre podré abrazarte allí, en la parte más oscura de mi Alma, donde no veré tu rostro y solo abrazaré tu esencia, esa que mi Alma ama más que a la suya propia.
Paso junto a un cartel luminoso, en el que parpadea la fecha 7 de octubre 1849. Sonrió y digo, tenemos 37 amigo.
Me senté en el pupitre y coloqué el examen metido en su sobre sobre él. Puse mi bolígrafo azul a un lado, aproximadamamente a cinco centímetros. Como siempre. Crucé mis dedos y los hice crujir. Como siempre. Miré mi reloj y cogí mi botella de agua y bebí de ella. Como siempre. Entonces lo ví. Y empecé a sudar porque podía romper mi rutina. Mi rutina de siempre. Dudé un poco y volví a mirar mi reloj. ¡Maldita sea!, jamás había hecho eso. Bebí otro trago de agua y comprobé que el bolígrafo seguía en su sitio. A cinco centímetros. Como siempre. De reojo lo miraba. Eran unas palabras rojas que se perdían por el costado del pupitre. Los profesores acababan ya de entregar los exámenes y dentro de diez minutos comenzaría la prueba. Bebí otro trago de agua y me incliné para leer. Era una letra bonita, como de chica. Estaba escrita con un rotulador rojo de punta fina y empezaba por la mesa del pupitre y se perdía en su costado.
Decía "Sólo quiero que sepas que te amo".
Sonreí.
¿Para quién seria? Sin duda era afortunado.
"Sólo quiero que sepas que te amo". Era hermoso. Muy bonito, sí señor. Esa frase se le había quedado grabada en el cerebro. Y mientras bebía agua mi cabeza seguía recitándola. Faltaban apenas tres minutos para empezar. Sin pensarlo mucho busqué en mi bolsillo y saqué el rotulador azul de punta fina. Escribí a continuación de la frase roja.
"Sólo quiero que sepas que yo ya te amaba antes de saberlo".
Sonreí y guardándolo de nuevo en mi bolsillo, rasgué el sobre y empecé a leer las preguntas mientras chupaba el capuchon azul. Como siempre.
Un día me ofrecieron Un corazón, yo no había nacido aún. Que extraño, un corazón ¿para que servirá esto?. -Eso tendrás que descubrirlo tu mismo, hijo mio. Eso dijo mi padre.
Después nací y olvidé aquello. El tiempo pasó y yo tenía un corazón reluciente en el pecho. A la edad de 17 años me enamoré por primera vez. Era la chica mas bonita que había visto nunca, y no sabía porqué me gustaba tanto, no había ninguna razón lógica para ello. Otras chicas eran mas altas, más rubias o con unos ojos más claros, pero por alguna extraña razón, ella me gustaba mucho más que las otras. Entonces, cuando supe lo que era estar enamorado, creí que por fin el corazón servía para algo, púes latía de forma distinta, era maravilloso todo dorado y reluciente. no había joya más preciada en mi interior. Lo recuerdo perfectamente, aquella tarde de lluvia intensa, cuando nos refugiamos bajo la marquesina de una parada de bus, nunca había hablado con ella, pero estaba en el mismo instituto, de vista, nos conocíamos de vista. Entonces sucedió, llego un autobús y paro en aquella parada, el autobús iba en sentido contrario al de nuestra marcha. En ese instante nos miramos, y tu con una sonrisa pícara entrante en el autobús, yo te seguí y también subí, nos sentamos uno al lado del otro, te dije mi nombre, creo que a partir de ahí, no paraste de hablar y a mi me encantaba, era como música para mis oídos. Aún recuerdo que llegamos tardisimo cada uno a su casa. El caso es que cuando me acosté, solo podía ver su imagen en mi cabeza, era tan hermosa, y solo podía escuchar el exultante latido de mi corazón recién estrenado. Era una locomotora. A la semana siguiente yo le había ofrecido lo único que era mio, mi corazón dorado y reluciente, ella lo acepto enseguida, estaba tan contenta, en cambio me dijo que tendría que esperar para que ella me diera el suyo, era una chica, no podía ser tan fácil, una chica debía de reservar más eso tan valioso. A mi no me importó, aquella semana pasó y la siguiente. Y dos meses más , al final ella tenía algo importante que decirme. Que le gustaba otro. -Te devuelvo esto que es tuyo. Cogió mi corazón y me lo devolvió. Seguía siendo dorado pero había perdido todo su brillo. Son cosas del primer Amor, tenía un desconchón en un lado. Pero con el tiempo me di cuenta que seguía funcionando. Pasaron dos años, y encontré otra chica que hacía latir mi corazón, ya no recordaba como era aquello, era tan parecido a la primera vez, casi igual, tenía mucha fuerza. La chica era distinta, muy cariñosa, ella me dio su corazón enseguida y yo le correspondí con el mio. Al sacarlo no era tan brillante como al principio pero seguía siendo muy hermoso. Con ella pasaron dos años, un buen día me encontré algo en la puerta de mi piso envuelto en un trapo sucio. Era mi corazón. Había también una nota que decía, te mentí no te di mi corazón. púes yo ya no tengo. Mire mi corazón estaba muy sucio y lleno de golpes, ¿en que clase de pecho había estado durante dos años?, ¿en uno de piedra?. Lloré mucho porque mi corazón me hacía daño en mi propio pecho. ¿Para que sirve un corazón? me preguntaba, ¿para que te lo devuelvan así?.
Transcurrieron unos meses, y alguien me hablo, era una chica muy hermosa, la más hermosa que había visto, al menos me lo volvió a aparecer, después de tanto tiempo, era como aquel primer Amor. Hable mucho con ella y le explique todo lo que había pasado mi corazón, me daba vergüenza y tenía miedo de enseñarlo, tenía miedo que me lo devolvieran peor aún. Esta me dijo, yo te lo curaré, algunas mujeres tenemos ese poder, y tu corazón volverá a ser el de antes. Después de dudarlo mucho ella me entregó el suyo y yo le dí el mio, pero el de ella estaba tan mal como el mio, los dos lo habíamos pasado muy mal, aquello iba a terminar, cuidaríamos los corazones y volverían a ser como eran, resplandecientes, hermosos como nos veíamos el uno al otro. Pero las cosas a veces se tuercen. y yo perdí su corazón mientras dormía. Ella se enfado mucho, el corazón volvió a ella, y ella me devolvió el mio una vez más. pero mi corazón ya no pesaba, estaba negro, me eché a llorar cuando lo vi. Ya no tengo nada pensé. Aquello que no sabía para que servía, era lo más importante de mi vida, lo más valioso. Corrí tras ella como Alma que lleva el demonio, con el corazón apretado en mi puño. Tu te paraste y me miraste.- Tómalo. Te dije. Cúralo, tu puedes hacerlo, solo tu puedes, lo sé.
-Yo ya no quiero hacerlo, solo quiero olvidar que tengo ese poder. Guardártelo como yo he hecho con el mio. Cuídalo tu.
Entonces me quede sentado en el suelo mirando aquello, no podía recordar cuan dorado y brillante había sido, y cuan valioso, como una joya. Ahora no valía nada.
Me fui a una colina era muy bonita de tierra negra y hierba fresca, con arboles frondosos. Al pie de uno de ellos enterré mi corazón, pero antes con él mismo, marqué en el árbol tu nombre y el mio encerrado dentro. Después me fui desde entonces yace allí quizás aún latiendo.
Hace mucho , mucho tiempo, había un reino entre las montañas, a los pies del mismo se extendía un fértil valle. El rey era un hombre sabio y magnánimo. Su pueblo florecía gracias a una buena distribución de la riqueza y a unos impuestos bajos. El rey no había sido demasiado ostentoso y destacaba por ser muy practico y buen economista. El reino estaba por contra algo alejado de otras poblaciones. Aún así sus vecinos algo belicosos sabían mantener esa distancia, pues en su juventud el rey había también demostrado ser un buen guerrero y hábil con las tácticas militares.
En aquellos años fructíferos, paso algo que habría de cambiar el rumbo de dicho reino. El único hijo del rey desapareció. Sucedió durante una de las cacerías de palacio, ,en la parte más profunda del espeso bosque Titán, así se llamaba. Al percatarse de lo sucedido toda persona capaz se movilizó para buscar al primogénito del rey. Buscaron durante días y al tercero encontraron el cuerpo sin vida de su caballo, había sido devorado en su mayor parte los restos de sangre eran abundantes y la heridas infringidas al caballo espantosas, aun así no se encontró rastro del príncipe.
Así paso un año, el rey pareció envejecer diez, su ánimo se había vuelto taciturno y descuidaba los asuntos de la corte. el pueblo murmuraba apenado por el incierto destino del príncipe y como no, por al abatimiento de su padre, el rey.
Ya no hubo mas cacerías en el bosque y a pesar de la batidas, nadie encontró a la bestia que devoró al caballo del príncipe y quizás a el mismo. Titán era un bosque maldito, y pocos tenían el arrojo para adentrase en el.
Hasta que un buen día el rey lo comprendió. Pues otro hecho extraordinario sucedió. Al llegar la noche una comitiva de siete jinetes escoltaban, un carro cubierto de tela tirado por cuatro poderosos bueyes. -traemos un presente para el rey. dijeron a los guardias de portón de entrada.
Una vez el rey estuvo al tanto se abrieron las puertas y dejaron entrar a la comitiva. en el patio de armas se congregó una multitud. el rey descendió de sus aposentos para recibirlos allí mismo. Entró escoltado por su guardia más leal quedando se frente a la comitiva.
-Decid me forasteros, ¿quienes sois y que presente me traéis?.
El más alto alto de los hombres vestidos de negro se acercó, parecía el jefe, al acercarse, el rey pudo ver que le cubría el rostro una máscara. Ninguna expresión había en ella, solo unos ojos encendidos como el carbón, en una máscara blanca como el hueso. Con una ligera inclinación de cabeza a modo de saludo comenzó a hablar.
-Permitame mi rey, cambiar el orden de mis respuestas.
-Traemos a la bestia que acabó con la montura de su hijo, el príncipe. Este es nuestro presente.
La expresión del Rey cambió en unos segundos y su mano instintivamente busco su espada. Su leal guardia atentos a cualquier gesto del monarca, hicieron lo propio y se pusieron en guardia. Todas las miradas incluso la del Rey estaban clabadas en la jaula que permanecia tapada con una tela carmesí.
-Descubridlo dijo el Rey. Abanzando un par de pasos hasta la jaula, en ese instante se interpuso el hombre que antes le había hablado, el más alto de la comitiva.
-Esperad un segundo mi Rey, antes debes de cumplir una condición. Es fundamental. Mi Rey tienes que nombrar un sucesor, en el caso que mueras y debes designarlo antes de descubrir esta tela. Es la única condición que os pido.
Esta vez el hombre de la máscara se arrodillo ante el Rey.
La cara del monarca enrojeció de la ira, mi reino tiene sucesor, todos los presentes lo saben. Y es Mi único hijo, su cadáver no apareció y me niego a admitir su muerte, hasta que vea su cuerpo. Y me atrevería a decir que todo mi pueblo está de acuerdo. Y si yo muero antes de que mi hijo aparezca, mi sabio consejero sabrá lo que hacer, pues así se lo he dejado escrito tanto a el como al general de mis tropas.
Y ahora aparta te de mi camino quiero ver a la bestia.
El hombre se apartó y el Rey quedo a pocos centímetros de la tela, su guardia le seguía de cerca.
Inspiró el monarca profundamente y apretando los dientes agarró la tela, tirando con fuerza hizo que cayera al suelo.
La jaula dejó al descubierto a un hombre joven vestido con arapos que apenas le tapaban sus escuálidas carnes. El hombre se agarraba a los barrotes casi para mantenerse en pié.
El REy al verlo lo reconoció a pesar de su aspecto fue el único que lo reconoció. Agarró su espada y dio la ordena su guardia.
-¡Rodeadles que no escapen!.
Los guardias cumplieron la orden con rapidez, pero los forasteros apenas se movieron.
El REy rompió con su espada el burdo candado que cerraba la jaula, de un solo golpe. después la envainó , subió al carro y entró en la jaula diciendo.
-¡Hijo mio!, ¿que te han hecho?. lo abrazó y entre lágrimas de felicidad el rey comprendió cual era su maldición, demasiado tarde.
Aquél ser de su sangre gruñió y transformó su apariencia en unos segundos, en la de un hombre-lobo. Antes de acabar con la vida de su padre se le oyó decir una sola palabra.
-Quid pro quo.
Cuando el cuerpo de Rey cayó sin vida, su hijo con mucho cuidado desprendio su corona y se la puso repitiendo.
-Quid pro quo.
Aquél magnanimo rey terminó trayendo una larga época de oscuridad sobre su reino.
Fin
-Quid pro quo:
Una frase latina que en español significa "una cosa por otra". Se usa para decir que si se hace un favor, se debe responder con otro, o si se entrega información, se debe recibir algo en intercambio.
Hacía días que había recargado la pluma con la nueva tinta verde, que ella me regaló, también hacía días que había escrito y mucho, de forma casi febril, en ocasiones. Ayer volví a llenar el cartucho de tinta verde. Pero la peculiaridad de todo esto es sencilla. La tinta es verde clara no hay duda, mis dedos se manchan al recargarla. Pero la tinta que sale y queda escrita en el folio es negra. El primer cartucho lo atribuí a la mezcla con los restos de tinta azul en el cartucho. pero ya me escama, no es normal. es la segunda recarga. No dejaría de ser una anécdota si no fuera porque tampoco puedo de dejar de escribir. También esto es peculiar, porque no puedo dejar de escribir sobre ella. Y todo es terrorificamente triste, más que eso todo es basura, mierda sobre nuestra relación, que solo hace sentirme peor. Antes pensaba que me desahogaría, pero ahora hay algo más siniestro en todo esto. Ya lo dejamos definitiva mente, aunque no quiso decírmelo exactamente así, hay palabras que cuando son más dulces hacen más daño. Pero las palabras ya no hacen daño ( ya no hay palabras entre los dos), el vacío es lo que me devora por dentro, a cada segundo.
Y la maldita pluma me espera tumbada, inclinada sobre el papel descansando. Pués sabe que me acercaré a ella la tomaré y escribiré sobre su dueña. No tengo más opción que hacerlo, y secar mis lágrimas sobre un papel y una tinta que nunca serán del color de la esperanza.
Tus ojos almendrados me miran. Y yo sé que lo hacen aunque evito mirarte. Pero los siento clavados en los mios. Como dos alfileres al rojo que me atraviesan.
-¿Por qué no me miras?
Solo veo tus manos retorcerse sudorosas y nerviosas. Entrecruzando una y otra vez los dedos.
-¿Por qué no me hablas?
Aguanto las lágrimas e intento controlar la respiración para que no note que estoy a punto de llorar. El sol forma un triángulo en su muslo desnudo. Incluso puedo ver su vello. Incluso puedo oler su piel.
-¿Por qué no me amas?- Digo rompiendo mi silencio.
Y el vacío que se hace es tan grande que casi nos arrastra. Creo que los dos hemos dejado de respirar porque no se oye nada. Sólo el sol deslizandose por tu piel.
Sólo tus mentiras abandonando tu cuerpo, como ratas el barco hundido.
¿Has visto lo que he hecho?, ¿debería arrepentirme?. Pero es que cuando la música comenzó a sonar, mis pies avanzaron por iniciativa propia, hacia ti, y después pronuncié tu nombre, se puede decir que escapó de mis labios, donde lo tengo encerrado. Fue la música, esta canción, es como si te describiera, es tan hermosa. Y tras tu nombre, mis manos se ofrecieron, para sacarte a bailar. Es increíble púes tu aceptaste, no se si estabas tan contrariada o sorprendida como yo, quizás tus piernas se movían como las mías, por iniciativa propia. Después todo se hizo difuso a nuestro alrededor, mientras dábamos vueltas, olí tu perfume, tan cerca de tu cuello, casi podía notar tu corazón latiendo contra mi pecho. Todo lo demás se hizo etéreo, sin importancia. El centro de universo eramos tu y yo, elevados del suelo por aquella canción. Tus mejillas ardían de rubor y tus ojos eran dos oscuros pozos, que me fascinaban, ¿que pensamientos los moverían?, ¿cual era tu misterio?. Y tu misterio me inquieta y atrae de forma irremisible, es como luchar contra el mar. ¿Debería de arrepentirme?, o mejor aún ¿retirarme?. Ahora sospechas cuan terrible puede ser mi veneno, y hasta que punto mi cuerpo o instinto deciden por mí, cuando de ti se trata. La música terminó, y nosotros seguimos en las alturas, y ya no bajaríamos de allí, quizás nunca.