martes, 29 de septiembre de 2009

VECINOS

Capítulo II
"Atascos en el ascensor."





¡¡Cómo siempre llego tarde, joder!!
¡¡Agg, no puede ser!! Las medias noo por favorr!!! ¡¡Mierda de uña!!
¡¡No puede ser, dios qué mala suerte la mía por dios!! Ya no tengo tiempo, de buscar otras medias y ponerme a probar suerte de que algunas esten enteras. ¡Nada! Me pondré las botas y a volar...

¿¿Don...Dónde demonios he soltado el lapiz de los ojos?? ¡¡Juraría que lo llevaba en la mano!!
Pufff, mira ¿ Sabes que te digo? Que paso, que no me los pinto, me pongo un poco de rimel si acaso y andando, que no tengo tiempo para ponerme ahora como una loca a buscarlo por toda la casa, a saber donde lo habré soltado. Además así, si lloro no se me manchara tanto la cara.

¡¡Me tengo que ir ya!!
¡¡Dios por favor por favor que esté libre el ascensor , hoy con estos tacones no podré bajar tantos pisos corriendo, por favor por favor!!



Victoria salió atropelladamente de su piso, tras de sí cerró la puerta y echó la llave, las cuales se le calleron al suelo por culpa de la prisa, y al agacharse a recogerlas, se le escurrió del hombro el bolso que también acabó en el suelo, así como las gafas de sol que llevaba en la cabeza a modo de felpa, y que se precipitaron al coger el bolso. Una cadena de mala suerte.



¡¡¡Ohhhh noooooo, vamos!!!
¡Está ocupado, agg lo sabíaa!
Ah, ya está libre, ¡bien!
¿Pero qué pasa? No me deja llamarlo, ¿Tienen la puerta abierta?
¡Soltad el ascensor!
¿Por qué tardan tanto?
¿Ya? ¿Ya sube? Ufff por fin dios, es que no llego , ya no llego...
¿?
¿Y estos trocitos de fixo?

Alguien iba a poner un cartel y se ha arrepentido, jejeje, seguramente el señor presidente ha hecho uno de sus polémicos escritos y al ir a colocarlo, ha descubierto una horrible falta de ortografía.
Casi mejor así, más horas libres de sus informes sobre la limpieza del edificio, o sobre las nuevas derramas para el arreglo de las goteras en la terraza.



La jornada transcurrió para Victoria con mucho ajetreo. Con prisas para ir al trabajo, con más horas en la oficina de las que ella realmente podía soportar por el tedio, y los típicos problemas con los clientes y las pólizas. Trabajaba en una gestoría.
Los tacones excesivamente altos de las botas hacían ya mella en sus pies. A la hora de comer apenas tuvo tiempo más que de engullir la comida rápida que había comprado en un burguer próximo a su lugar de trabajo, y salir corriendo a por un par de medias nuevas. Ya de paso aprovechó y se llevó del hipermercado algo de comida para casa y un nuevo lápiz negro para los ojos.

Perdió como de costumbre el autobús que más rapido y cerca la llevaba de vuelta a casa. Esperó bajo la marquesina, oliendo y oyendo la lluvia que incesante golpeaba los vidrios de la parada del bus.
Los pies le dolían aun sentada. Derrotada en aquel banquito, casi se sentía desfallecer, mientras soñaba con quitarse las malditas botas y darse su ducha diaria bien calentita, e imaginaba qué se haría de cena.

El viaje fue lento, eterno. Los asientos de plástico estaban fríos y algunos hasta con gotas de agua.
Cada paso que daba le pesaba más y más, pues pese al jaleo en la oficina , el ir y venir , el teléfono, los clientes, el jefe, los compañeros, las compras....Al menos estaba entretenida todo el día. Pero ahora, conforme la noche se ceñía sobre su frente cabizbaja, y el frío entumecía los dedos de sus manos, a medida que avanzaba hacia su casa, hacia su refugio también se iba paradójicamente desentumeciendo su corazón. Emepezaba a sentir el desaplomo, como telón de fondo de su cena.
No le gustaba cenar sola, ni bañarse sola, ni dormir sola. No le gustaba vivir sola. No le gustaba....

Finalmente ya en el portal , empapada sacó las llaves y mientras forcejeaba con la cerradura uno de los vecinos que se hallaba en pleno corrillo en el portal, le abrió diliigentemente.



-Ho, hola buenas, gracias.
Vaya, ¿Qué harán aqui todos estos? ¿Habrá pasado algo?
-Hola buenas noches. De nada.
-Hola.
-Hola que hay.
-Buenas noches..
-Pues como te iba diciendo, me parece no sé, cosa digna de un loco, algiuen que hubiera perdido la cabeza, o cuanto menos el respeto a la intimidad, ¡una vergúenza vamos! ¡Que no sabemos ya ni con quien vivimos!
-Venga Federica mujer, que tampoco es para tanto, yo opino que no lo quitemos, después de todo no es ofensivo para ninguno de los vecinos, y si alguien se sintiera aludido, pues mire, cada cual...Lo dejamos unos dias, un tiempo prudencial quizás, jejejeje,
-¿¿A ti esto te hace gracia no??
-Bueno señores la verdad es que si tenemos en cuenta que .....
-.....




Victoria atravesó despavorida la maraña de vecinos que enfervorecidos discutian por vete tú a saber qué, y se dirigió directa al ascensor.





Entonces escuchó como uno se quejaba de que durante todo el día el ascensor con el "royito este" había estado atascado mientras algún chalado desaprensivo lo entretenía con la puerta abierta. Justo como le había sucedido a ella misma por la mañana.

Curioso enigma el del ascensorista misterioso. ¿Y no sería simplemente alguien que se mudaba o alguna avería? Pensaba ella por tratar de llevarle mentalmente la contraria a aquel tipejo tan grosero y violento.

Por fin llegó, por fín sólo un botón y una subida la separaban de abrir la puerta de casita. Se acababa el circo por hoy, por fin podría despreocuparse por el rimel y las marcas que este dejaría en sus ojos y sus mejillas. Por fin podría quitarse aquella ropa mojada, aquel calzado criminal, el frio de los huesos y de la carne, los enredos en el pelo, el hambre, la máscara de normalidad...



¿Un cartel? Bien veamos que dice el señor Presidente esta vez...
¡¡¿¿ ??!!
¡¡¿¿Una...Carta...De un vecino anónimo a una vecina q......??!!



En ese preciso instante Victoria tragó saliba con gran y sonoro esfuerzo, pues un nudo se formó automáticamente en su garganta, mudo y casi doloroso.
En cuestión de décimas de segundo dos goterones negros resbalaban por sus mejillas precipitándose en el suelo del ascensor.



"CARTA DE UN VECINO ANÓNIMO PREOCUPADO A UNA VECINA ANÓNIMA QUE LLORA CADA NOCHE"

domingo, 27 de septiembre de 2009

El Ardentía





No me direis que no es genial¡¡¡¡¡¡¡

jueves, 17 de septiembre de 2009

VECINOS


Capítulo I

Sonidos en el “ojo patio”

Cada noche lo mismo, ella llega a casa, se quita los zapatos y la ropa de todo el día, se ducha con agua bien caliente, cacharrea algo en la cocina, pone la tele para cambiar de canal y luego la quita. Anda por la casa lentamente hasta su cuarto donde pone música lenta, y al cabo de un rato rompe a llorar.

Siempre es así.

No sabría decir en que piso vive, si en el 6ºD, E, F, en el 5ºD, E, F, el 7º D,…Realmente no acierto a asegurar donde vive.

Unos días juraría que por los sitios de la casa por donde se oye su llanto , los sonidos provienen del F, otros del E.

También la oigo tararear algunas de sus canciones fijas que siempre tiene al parecer en el reproductor de CDs. Suelen ser tristes, lentas.

He llegado a preocuparme tanto…Hay noches en las que su pena simplemente me aflige, me llega como un quejido agudo de una niñita perdida. Otras es algo más melancólico , me lo imagino como un goteo constante de gotitas de pena. Otras en cambio creo que su mismo cuerpo se va a resquebrajar , la agonía en su voz se confunde con desgarradores aullidos. Por Dios ¿Es que nadie más la oye?¿ Es que a nadie le inquieta? Estoy completamente seguro de que el vecino que la tiene a su lado la oye igual que la oigo yo.¿ Y amigos? ¿No tiene amigos, o familiares? ¿Alguien que la pueda ayudar? No sé…¿Consolarla? Quizás tenga un problema tal que no tenga solución , puede que su marido haya fallecido y llora su muerte desconsolada hasta que sea capaz de asumirlo , en cuyo caso lo debe de estar pasando fatal, verse así sola de repente, en esa casa tan grande llena de sus objetos personales. Bueno claro una mujer no tiene fuerzas ni ánimos para deshacerse de muebles y ropas de su difunto marido. Debería llamar a alguien que la ayudara a dar ese paso. Se me ocurre que no tiene madre ni padre, ni ninguna hermana…Umm, quizás la familia que tiene vive fuera en el extranjero, o quizás sea ella la extranjera, y claro no gana suficiente dinero para volver a su país, puede que con los gastos del entierro se haya gastado todos sus ahorros . Eso sin contar que no hubiera tenido que pagar médicos y medicinas para tratarle en la fase terminal de alguna enfermedad mortal.

Aunque no se ve ni rastro de ropa negra en las cuerdas del patio. De vez en cuando alguna prenda furtiva, vestidos elegantes de las señoras que salen un sábado. Ropa interior..Pero nada significativo que indique un luto.

Ummm, ¿y si? ¿Y si fuera ella la que está enferma? ¿Y si resultara que le han diagnosticado alguna enfermedad de difícil curación? Quizás un cáncer, o algo degenerativo. Quizás yo estoy en un error y ella no viene cada día del trabajo si no del hospital, de administrarse costosos tratamientos paliativos que de nada sirven, y claro así llega a casa enferma cansada, y se hunde.

Puede que no le haya querido decir nada a nadie de su enfermedad por no preocupar, su madre padece de alguna dolencia cardiaca y su padre tiene alzheimer, su única hermana vive efectivamente en Boston desde donde no puede hacer nada. Sus amigas tienen sus propios problemas. ¿Y su pareja? Sería posible que no tuviera pareja? Nooo, eso no puede ser..Sus pasos se oyen ágiles a través de las paredes y techos, suele usar tacón, eso me indica que es joven y diligente, por otro lado su voz cuando canta o gimotea… Es dulce, muy tierna, casi a punto de quebrarse…Sin duda la piel de su rostro ha de ser igual, así como su cuerpo, frágil por la enfermedad. Una criatura delicada, consumida por la pena y la soledad.

Ahí está otra vez, ya está con sus canciones tristes. Lo cierto es que tiene buen gusto para la música. A veces no puedo evitar cuando oigo en la radio o en mi propia recopilación de música acordarme de la vecina: pienso “ Vaya, esta es de las que le gustaría escuchar a la pobre en sus ratos tristes”. Quién sabe si un día me la cruzo en el ascensor llorando le voy a decir ehh, tengo en casa montones de canciones tristes en el ordenador, si quieres te paso alguna que no tengas….Aunque esto no se´….Podría espantarse, creer que soy un chalado psicópata viola viudas moribundas arruinadas.

Lo cierto es que me da la impresión de que ella está tan sola como yo.

Posiblemente sea el único con el vacío suficiente en mi vida como para reparar en la de ella.

Ya comienza el llanto…Puff menos mal, me refiero a que me quedo tranquilo al menos así sé que sigue viva. La otra noche no la oí y llegué a pensar lo peor. Supongo que me he acostumbrado a su presencia nocturna. Ella nunca falla, siempre su rutina, su triste y pesada rutina. Teme uno que si un día la echas de menos, sea por que le ha pasado cualquier desgracia a la pobre.

¿Será posible que no tenga a nadie a su lado ahora mismo?

Yo no suelo llorar tanto, pero sí que me he sentido mal muchas veces y hubiera dado lo que no tengo porque hubiera habido alguien a mi lado consolándome en esos momentos. Lo que es capaz de infundir un simple abrazo…

No me considero nada especial, ni mejor ni peor, a veces incluso peor, depende de la época sobretodo si es invierno me siento más solo y me deprimo, me invade la melancolía, añoro ciertas cosas en mi vida. A lo que voy, que yo no me considero nada del otro mundo, pero estoy seguro de que la podría consolar ahora mismo. Es que son ya meses escuchando su pena y haciéndola mía. Su música, su taconeo, su cacharreo…Oirá ella mi música? No la suelo poner muy alta por no molestar a los vecinos, pero en este bloque con esta edificación cuyas paredes son de dudosa calidad, se oye todo. Tooodo.

Podría probar a poner música alegre, hacerle competencia a su pena con mi alegría.

Claro que si no lo oye … ¿Para qué?

Desde luego como un abrazo no hay nada. Yo podría estar ahora con ella, hablando , escuchando sus problemas, animándola sin más. En vez de estar ella sola en su piso llorando a lágrima suelta, ignorada por el mundo, y yo aquí solo en el mío perdiendo el tiempo ignorado también.

Bah, para que luego digan que la gente no está sola maldita sea! Si eso es precisamente lo que sobra en estos tiempos, personas solitarias.

Y pensar que estamos tan cerca, a solo un golpe de ascensor…



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Capítulo II
"Atascos en el ascensor."






¡¡Cómo siempre llego tarde, joder!!
¡¡Agg, no puede ser!! Las medias noo por favorr!!! ¡¡Mierda de uña!!
¡¡No puede ser, dios qué mala suerte la mía por dios!! Ya no tengo tiempo, de buscar otras medias y ponerme a probar suerte de que algunas esten enteras. ¡Nada! Me pondré las botas y a volar...

¿¿Don...Dónde demonios he soltado el lapiz de los ojos?? ¡¡Juraría que lo llevaba en la mano!!
Pufff, mira ¿ Sabes que te digo? Que paso, que no me los pinto, me pongo un poco de rimel si acaso y andando, que no tengo tiempo para ponerme ahora como una loca a buscarlo por toda la casa, a saber donde lo habré soltado. Además así, si lloro no se me manchara tanto la cara.

¡¡Me tengo que ir ya!!
¡¡Dios por favor por favor que esté libre el ascensor , hoy con estos tacones no podré bajar tantos pisos corriendo, por favor por favor!!



Victoria salió atropelladamente de su piso, tras de sí cerró la puerta y echó la llave, las cuales se le calleron al suelo por culpa de la prisa, y al agacharse a recogerlas, se le escurrió del hombro el bolso que también acabó en el suelo, así como las gafas de sol que llevaba en la cabeza a modo de felpa, y que se precipitaron al coger el bolso. Una cadena de mala suerte.



¡¡¡Ohhhh noooooo, vamos!!!
¡Está ocupado, agg lo sabíaa!
Ah, ya está libre, ¡bien!
¿Pero qué pasa? No me deja llamarlo, ¿Tienen la puerta abierta?
¡Soltad el ascensor!
¿Por qué tardan tanto?
¿Ya? ¿Ya sube? Ufff por fin dios, es que no llego , ya no llego...
¿?
¿Y estos trocitos de fixo?

Alguien iba a poner un cartel y se ha arrepentido, jejeje, seguramente el señor presidente ha hecho uno de sus polémicos escritos y al ir a colocarlo, ha descubierto una horrible falta de ortografía.
Casi mejor así, más horas libres de sus informes sobre la limpieza del edificio, o sobre las nuevas derramas para el arreglo de las goteras en la terraza.



La jornada transcurrió para Victoria con mucho ajetreo. Con prisas para ir al trabajo, con más horas en la oficina de las que ella realmente podía soportar por el tedio, y los típicos problemas con los clientes y las pólizas. Trabajaba en una gestoría.
Los tacones excesivamente altos de las botas hacían ya mella en sus pies. A la hora de comer apenas tuvo tiempo más que de engullir la comida rápida que había comprado en un burguer próximo a su lugar de trabajo, y salir corriendo a por un par de medias nuevas. Ya de paso aprovechó y se llevó del hipermercado algo de comida para casa y un nuevo lápiz negro para los ojos.

Perdió como de costumbre el autobús que más rapido y cerca la llevaba de vuelta a casa. Esperó bajo la marquesina, oliendo y oyendo la lluvia que incesante golpeaba los vidrios de la parada del bus.
Los pies le dolían aun sentada. Derrotada en aquel banquito, casi se sentía desfallecer, mientras soñaba con quitarse las malditas botas y darse su ducha diaria bien calentita, e imaginaba qué se haría de cena.

El viaje fue lento, eterno. Los asientos de plástico estaban fríos y algunos hasta con gotas de agua.
Cada paso que daba le pesaba más y más, pues pese al jaleo en la oficina , el ir y venir , el teléfono, los clientes, el jefe, los compañeros, las compras....Al menos estaba entretenida todo el día. Pero ahora, conforme la noche se ceñía sobre su frente cabizbaja, y el frío entumecía los dedos de sus manos, a medida que avanzaba hacia su casa, hacia su refugio también se iba paradójicamente desentumeciendo su corazón. Emepezaba a sentir el desaplomo, como telón de fondo de su cena.
No le gustaba cenar sola, ni bañarse sola, ni dormir sola. No le gustaba vivir sola. No le gustaba....

Finalmente ya en el portal , empapada sacó las llaves y mientras forcejeaba con la cerradura uno de los vecinos que se hallaba en pleno corrillo en el portal, le abrió diliigentemente.



-Ho, hola buenas, gracias.
Vaya, ¿Qué harán aqui todos estos? ¿Habrá pasado algo?
-Hola buenas noches. De nada.
-Hola.
-Hola que hay.
-Buenas noches..
-Pues como te iba diciendo, me parece no sé, cosa digna de un loco, algiuen que hubiera perdido la cabeza, o cuanto menos el respeto a la intimidad, ¡una vergúenza vamos! ¡Que no sabemos ya ni con quien vivimos!
-Venga Federica mujer, que tampoco es para tanto, yo opino que no lo quitemos, después de todo no es ofensivo para ninguno de los vecinos, y si alguien se sintiera aludido, pues mire, cada cual...Lo dejamos unos dias, un tiempo prudencial quizás, jejejeje,
-¿¿A ti esto te hace gracia no??
-Bueno señores la verdad es que si tenemos en cuenta que .....
-.....




Victoria atravesó despavorida la maraña de vecinos que enfervorecidos discutian por vete tú a saber qué, y se dirigió directa al ascensor.





Entonces escuchó como uno se quejaba de que durante todo el día el ascensor con el "royito este" había estado atascado mientras algún chalado desaprensivo lo entretenía con la puerta abierta. Justo como le había sucedido a ella misma por la mañana.

Curioso enigma el del ascensorista misterioso. ¿Y no sería simplemente alguien que se mudaba o alguna avería? Pensaba ella por tratar de llevarle mentalmente la contraria a aquel tipejo tan grosero y violento.

Por fin llegó, por fín sólo un botón y una subida la separaban de abrir la puerta de casita. Se acababa el circo por hoy, por fin podría despreocuparse por el rimel y las marcas que este dejaría en sus ojos y sus mejillas. Por fin podría quitarse aquella ropa mojada, aquel calzado criminal, el frio de los huesos y de la carne, los enredos en el pelo, el hambre, la máscara de normalidad...



¿Un cartel? Bien veamos que dice el señor Presidente esta vez...
¡¡¿¿ ??!!
¡¡¿¿Una...Carta...De un vecino anónimo a una vecina q......??!!



En ese preciso instante Victoria tragó saliba con gran y sonoro esfuerzo, pues un nudo se formó automáticamente en su garganta, mudo y casi doloroso.
En cuestión de décimas de segundo dos goterones negros resbalaban por sus mejillas precipitándose en el suelo del ascensor.



"CARTA DE UN VECINO ANÓNIMO PREOCUPADO A UNA VECINA ANÓNIMA QUE LLORA CADA NOCHE"





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Capítulo III

"CARTA DE UN VECINO ANÓNIMO PREOCUPADO A UNA VECINA ANÓNIMA QUE LLORA CADA NOCHE"







¿Un cartel? Bien veamos que dice el señor Presidente esta vez...




¡¡¿¿ ??!!
¡¡¿¿Una...Carta..
...De....

...De un vecino anónimo a una vecina q......??!!




En ese preciso instante Victoria tragó saliba con gran y sonoro esfuerzo, pues un nudo se formó automáticamente en su garganta, mudo y casi doloroso.





En cuestión de décimas de segundo dos goterones negros resbalaban por sus mejillas precipitándose en el suelo del ascensor.












miércoles, 16 de septiembre de 2009

Rumores de Tsimaru

Se oye lo que murmura el viento,
Tsimaru, Tsimaru vive.
Vive , pero no es el mismo.

Cuando en la noche se agiten los arboles.
Escondeos, no hagáis ruido.
Tsimaru no es el mismo.
Lo susurra el viento,
en mi oído, como una caracola.
lo repite.

Lleno de venganza e ira,
se acerca.
El viento se ha marchado,
Ha huido de su presencia.

Una sombra lo cumbre.
Escondeos su corazón
esta encerrado en piedra
y cubierto de musgo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Cuentos de la Pluma Maldita 3



Estaba allí apoyado sobre mis manos y mis rodillas, en el frío y húmedo suelo. Todos mis miedos se habían aliado aquella noche, para postrarme quizás de forma definitiva. Que empezara a llover en ese mismo instante hasta lo hizo más agradable. La farola que había junto a mi, reflejaba todas las gotas de lluvia que ya caían sobre mi agazapada figura. Querían limpiar toda mi miseria, notaba como se colaban por mi ropa hasta mi piel, sentía su peso por toda mi espalda, el peso frío de mi Alma muerta tal vez.
Y el porqué de todo aquello, cuan peregrino y absurdo, el motivo de todo aquello, era mi terquedad, era mi sensibilidad y mi propia fuerza, para meterme más y más allí donde no debería mirar. Allí donde no llega luz ninguna, dentro de mi Alma. Pero es comprensible, púes el mundo "exterior" es tan duro como la piel que recubre tu corazón.
Aquí dentro en lo más oscuro de mi Alma, la sensación es peor (nunca lo hubiera imaginado), pues aquí en la oscuridad estas tu, y no te veo pero te siento. Como cuando vas sola por una calle y sientes una mirada, una presencia tras de ti, y te dan ganas de correr y huir. Es algo así.

Reuniendo el poco sentido común y las pocas fuerzas que me quedan. Me incorporo y alzo mi mirada a la lluviosa noche, lavan mi rostro las gélidas gotas y las cálidas de mis lágrimas. Estoy vivo. Eso me dicen.
La calle está solitaria y el único ruido es el de la lluvia enmascarando mis pasos. Ahora recuerdo que soy libre. Aunque estés dentro de mi soy libre y aunque no estés, siempre podré abrazarte allí, en la parte más oscura de mi Alma, donde no veré tu rostro y solo abrazaré tu esencia, esa que mi Alma ama más que a la suya propia.

Paso junto a un cartel luminoso, en el que parpadea la fecha 7 de octubre 1849.
Sonrió y digo, tenemos 37 amigo.

martes, 8 de septiembre de 2009

El examen

Me senté en el pupitre y coloqué el examen metido en su sobre sobre él. Puse mi bolígrafo azul a un lado, aproximadamamente a cinco centímetros. Como siempre.
Crucé mis dedos y los hice crujir. Como siempre.
Miré mi reloj y cogí mi botella de agua y bebí de ella. Como siempre.
Entonces lo ví. Y empecé a sudar porque podía romper mi rutina. Mi rutina de siempre.
Dudé un poco y volví a mirar mi reloj. ¡Maldita sea!, jamás había hecho eso.
Bebí otro trago de agua y comprobé que el bolígrafo seguía en su sitio. A cinco centímetros. Como siempre.
De reojo lo miraba. Eran unas palabras rojas que se perdían por el costado del pupitre.
Los profesores acababan ya de entregar los exámenes y dentro de diez minutos comenzaría la prueba.
Bebí otro trago de agua y me incliné para leer.
Era una letra bonita, como de chica. Estaba escrita con un rotulador rojo de punta fina y empezaba por la mesa del pupitre y se perdía en su costado.

Decía "Sólo quiero que sepas que te amo".

Sonreí.

¿Para quién seria?
Sin duda era afortunado.

"Sólo quiero que sepas que te amo".
Era hermoso. Muy bonito, sí señor.
Esa frase se le había quedado grabada en el cerebro. Y mientras bebía agua mi cabeza seguía recitándola.
Faltaban apenas tres minutos para empezar.
Sin pensarlo mucho busqué en mi bolsillo y saqué el rotulador azul de punta fina.
Escribí a continuación de la frase roja.

"Sólo quiero que sepas que yo ya te amaba antes de saberlo".

Sonreí y guardándolo de nuevo en mi bolsillo, rasgué el sobre y empecé a leer las preguntas mientras chupaba el capuchon azul. Como siempre.

lunes, 3 de agosto de 2009

CUENTOS DE LA PLUMA MALDITA 2

Un día me ofrecieron Un corazón, yo no había nacido aún. Que extraño, un corazón ¿para que servirá esto?.
-Eso tendrás que descubrirlo tu mismo, hijo mio. Eso dijo mi padre.

Después nací y olvidé aquello. El tiempo pasó y yo tenía un corazón reluciente en el pecho.
A la edad de 17 años me enamoré por primera vez. Era la chica mas bonita que había visto nunca, y no sabía porqué me gustaba tanto, no había ninguna razón lógica para ello. Otras chicas eran mas altas, más rubias o con unos ojos más claros, pero por alguna extraña razón, ella me gustaba mucho más que las otras. Entonces, cuando supe lo que era estar enamorado, creí que por fin el corazón servía para algo, púes latía de forma distinta, era maravilloso todo dorado y reluciente. no había joya más preciada en mi interior.
Lo recuerdo perfectamente, aquella tarde de lluvia intensa, cuando nos refugiamos bajo la marquesina de una parada de bus, nunca había hablado con ella, pero estaba en el mismo instituto, de vista, nos conocíamos de vista. Entonces sucedió, llego un autobús y paro en aquella parada, el autobús iba en sentido contrario al de nuestra marcha. En ese instante nos miramos, y tu con una sonrisa pícara entrante en el autobús, yo te seguí y también subí, nos sentamos uno al lado del otro, te dije mi nombre, creo que a partir de ahí, no paraste de hablar y a mi me encantaba, era como música para mis oídos.
Aún recuerdo que llegamos tardisimo cada uno a su casa. El caso es que cuando me acosté, solo podía ver su imagen en mi cabeza, era tan hermosa, y solo podía escuchar el exultante latido de mi corazón recién estrenado. Era una locomotora. A la semana siguiente yo le había ofrecido lo único que era mio, mi corazón dorado y reluciente, ella lo acepto enseguida, estaba tan contenta, en cambio me dijo que tendría que esperar para que ella me diera el suyo, era una chica, no podía ser tan fácil, una chica debía de reservar más eso tan valioso. A mi no me importó, aquella semana pasó y la siguiente. Y dos meses más , al final ella tenía algo importante que decirme.
Que le gustaba otro.
-Te devuelvo esto que es tuyo. Cogió mi corazón y me lo devolvió. Seguía siendo dorado pero había perdido todo su brillo. Son cosas del primer Amor, tenía un desconchón en un lado. Pero con el tiempo me di cuenta que seguía funcionando.
Pasaron dos años, y encontré otra chica que hacía latir mi corazón, ya no recordaba como era aquello, era tan parecido a la primera vez, casi igual, tenía mucha fuerza. La chica era distinta, muy cariñosa, ella me dio su corazón enseguida y yo le correspondí con el mio. Al sacarlo no era tan brillante como al principio pero seguía siendo muy hermoso. Con ella pasaron dos años, un buen día me encontré algo en la puerta de mi piso envuelto en un trapo sucio. Era mi corazón. Había también una nota que decía, te mentí no te di mi corazón. púes yo ya no tengo. Mire mi corazón estaba muy sucio y lleno de golpes, ¿en que clase de pecho había estado durante dos años?, ¿en uno de piedra?. Lloré mucho porque mi corazón me hacía daño en mi propio pecho. ¿Para que sirve un corazón? me preguntaba, ¿para que te lo devuelvan así?.

Transcurrieron unos meses, y alguien me hablo, era una chica muy hermosa, la más hermosa que había visto, al menos me lo volvió a aparecer, después de tanto tiempo, era como aquel primer Amor. Hable mucho con ella y le explique todo lo que había pasado mi corazón, me daba vergüenza y tenía miedo de enseñarlo, tenía miedo que me lo devolvieran peor aún. Esta me dijo, yo te lo curaré, algunas mujeres tenemos ese poder, y tu corazón volverá a ser el de antes. Después de dudarlo mucho ella me entregó el suyo y yo le dí el mio, pero el de ella estaba tan mal como el mio, los dos lo habíamos pasado muy mal, aquello iba a terminar, cuidaríamos los corazones y volverían a ser como eran, resplandecientes, hermosos como nos veíamos el uno al otro. Pero las cosas a veces se tuercen. y yo perdí su corazón mientras dormía. Ella se enfado mucho, el corazón volvió a ella, y ella me devolvió el mio una vez más. pero mi corazón ya no pesaba, estaba negro, me eché a llorar cuando lo vi.
Ya no tengo nada pensé. Aquello que no sabía para que servía, era lo más importante de mi vida, lo más valioso.
Corrí tras ella como Alma que lleva el demonio, con el corazón apretado en mi puño. Tu te paraste y me miraste.- Tómalo. Te dije. Cúralo, tu puedes hacerlo, solo tu puedes, lo sé.

-Yo ya no quiero hacerlo, solo quiero olvidar que tengo ese poder. Guardártelo como yo he hecho con el mio. Cuídalo tu.

Entonces me quede sentado en el suelo mirando aquello, no podía recordar cuan dorado y brillante había sido, y cuan valioso, como una joya. Ahora no valía nada.

Me fui a una colina era muy bonita de tierra negra y hierba fresca, con arboles frondosos. Al pie de uno de ellos enterré mi corazón, pero antes con él mismo, marqué en el árbol tu nombre y el mio encerrado dentro.
Después me fui desde entonces yace allí quizás aún latiendo.


miércoles, 15 de julio de 2009

CUENTOS DE LA PLUMA MALDITA 1


Hace mucho , mucho tiempo, había un reino entre las montañas, a los pies del mismo se extendía un fértil valle. El rey era un hombre sabio y magnánimo. Su pueblo florecía gracias a una buena distribución de la riqueza y a unos impuestos bajos. El rey no había sido demasiado ostentoso y destacaba por ser muy practico y buen economista. El reino estaba por contra algo alejado de otras poblaciones. Aún así sus vecinos algo belicosos sabían mantener esa distancia, pues en su juventud el rey había también demostrado ser un buen guerrero y hábil con las tácticas militares.

En aquellos años fructíferos, paso algo que habría de cambiar el rumbo de dicho reino. El único hijo del rey desapareció. Sucedió durante una de las cacerías de palacio, ,en la parte más profunda del espeso bosque Titán, así se llamaba. Al percatarse de lo sucedido toda persona capaz se movilizó para buscar al primogénito del rey. Buscaron durante días y al tercero encontraron el cuerpo sin vida de su caballo, había sido devorado en su mayor parte los restos de sangre eran abundantes y la heridas infringidas al caballo espantosas, aun así no se encontró rastro del príncipe.

Así paso un año, el rey pareció envejecer diez, su ánimo se había vuelto taciturno y descuidaba los asuntos de la corte. el pueblo murmuraba apenado por el incierto destino del príncipe y como no, por al abatimiento de su padre, el rey.

Ya no hubo mas cacerías en el bosque y a pesar de la batidas, nadie encontró a la bestia que devoró al caballo del príncipe y quizás a el mismo.
Titán era un bosque maldito, y pocos tenían el arrojo para adentrase en el.

Hasta que un buen día el rey lo comprendió. Pues otro hecho extraordinario sucedió.
Al llegar la noche una comitiva de siete jinetes escoltaban, un carro cubierto de tela tirado por cuatro poderosos bueyes.
-traemos un presente para el rey. dijeron a los guardias de portón de entrada.

Una vez el rey estuvo al tanto se abrieron las puertas y dejaron entrar a la comitiva. en el patio de armas se congregó una multitud. el rey descendió de sus aposentos para recibirlos allí mismo.
Entró escoltado por su guardia más leal quedando se frente a la comitiva.

-Decid me forasteros, ¿quienes sois y que presente me traéis?.

El más alto alto de los hombres vestidos de negro se acercó, parecía el jefe, al acercarse, el rey pudo ver que le cubría el rostro una máscara. Ninguna expresión había en ella, solo unos ojos encendidos como el carbón, en una máscara blanca como el hueso. Con una ligera inclinación de cabeza a modo de saludo comenzó a hablar.

-Permitame mi rey, cambiar el orden de mis respuestas.



-Traemos a la bestia que acabó con la montura de su hijo, el príncipe. Este es nuestro presente.




La expresión del Rey cambió en unos segundos y su mano instintivamente busco su espada. Su leal guardia atentos a cualquier gesto del monarca, hicieron lo propio y se pusieron en guardia. Todas las miradas incluso la del Rey estaban clabadas en la jaula que permanecia tapada con una tela carmesí.

-Descubridlo dijo el Rey. Abanzando un par de pasos hasta la jaula, en ese instante se interpuso el hombre que antes le había hablado, el más alto de la comitiva.


-Esperad un segundo mi Rey, antes debes de cumplir una condición. Es fundamental. Mi Rey tienes que nombrar un sucesor, en el caso que mueras y debes designarlo antes de descubrir esta tela. Es la única condición que os pido.

Esta vez el hombre de la máscara se arrodillo ante el Rey.

La cara del monarca enrojeció de la ira, mi reino tiene sucesor, todos los presentes lo saben. Y es Mi único hijo, su cadáver no apareció y me niego a admitir su muerte, hasta que vea su cuerpo. Y me atrevería a decir que todo mi pueblo está de acuerdo. Y si yo muero antes de que mi hijo aparezca, mi sabio consejero sabrá lo que hacer, pues así se lo he dejado escrito tanto a el como al general de mis tropas.

Y ahora aparta te de mi camino quiero ver a la bestia.


El hombre se apartó y el Rey quedo a pocos centímetros de la tela, su guardia le seguía de cerca.

Inspiró el monarca profundamente y apretando los dientes agarró la tela, tirando con fuerza hizo que cayera al suelo.

La jaula dejó al descubierto a un hombre joven vestido con arapos que apenas le tapaban sus escuálidas carnes. El hombre se agarraba a los barrotes casi para mantenerse en pié.

El REy al verlo lo reconoció a pesar de su aspecto fue el único que lo reconoció. Agarró su espada y dio la ordena su guardia.

-¡Rodeadles que no escapen!.

Los guardias cumplieron la orden con rapidez, pero los forasteros apenas se movieron.

El REy rompió con su espada el burdo candado que cerraba la jaula, de un solo golpe. después la envainó , subió al carro y entró en la jaula diciendo.

-¡Hijo mio!, ¿que te han hecho?. lo abrazó y entre lágrimas de felicidad el rey comprendió cual era su maldición, demasiado tarde.

Aquél ser de su sangre gruñió y transformó su apariencia en unos segundos, en la de un hombre-lobo. Antes de acabar con la vida de su padre se le oyó decir una sola palabra.

-Quid pro quo.


Cuando el cuerpo de Rey cayó sin vida, su hijo con mucho cuidado desprendio su corona y se la puso repitiendo.

-Quid pro quo.


Aquél magnanimo rey terminó trayendo una larga época de oscuridad sobre su reino.


Fin



-Quid pro quo:


Una frase latina que en español significa "una cosa por otra". Se usa para decir que si se hace un favor, se debe responder con otro, o si se entrega información, se debe recibir algo en intercambio.



lunes, 13 de julio de 2009

Una Pluma Maldita 1


Hacía días que había recargado la pluma con la nueva tinta verde, que ella me regaló, también hacía días que había escrito y mucho, de forma casi febril, en ocasiones. Ayer volví a llenar el cartucho de tinta verde. Pero la peculiaridad de todo esto es sencilla. La tinta es verde clara no hay duda, mis dedos se manchan al recargarla. Pero la tinta que sale y queda escrita en el folio es negra. El primer cartucho lo atribuí a la mezcla con los restos de tinta azul en el cartucho. pero ya me escama, no es normal. es la segunda recarga. No dejaría de ser una anécdota si no fuera porque tampoco puedo de dejar de escribir. También esto es peculiar, porque no puedo dejar de escribir sobre ella. Y todo es terrorificamente triste, más que eso todo es basura, mierda sobre nuestra relación, que solo hace sentirme peor. Antes pensaba que me desahogaría, pero ahora hay algo más siniestro en todo esto.
Ya lo dejamos definitiva mente, aunque no quiso decírmelo exactamente así, hay palabras que cuando son más dulces hacen más daño. Pero las palabras ya no hacen daño ( ya no hay palabras entre los dos), el vacío es lo que me devora por dentro, a cada segundo.

Y la maldita pluma me espera tumbada, inclinada sobre el papel descansando. Pués sabe que me acercaré a ella la tomaré y escribiré sobre su dueña. No tengo más opción que hacerlo, y secar mis lágrimas sobre un papel y una tinta que nunca serán del color de la esperanza.

viernes, 3 de julio de 2009

Paradoja


Hubo un día
Donde despertaba
Abrazado a ti.


Un día en el que
dormía en tu regazo,
Al atardecer.


Nunca fue así,
Según dicen todos
Púes yo no quise a nadie.
Y rechacé Tu Amor.


Según dicen
Y con razón.


Pero sé que
Hubo un día.
Donde despertabas
Abrazada a Mi.


Y tardes doradas
En el que mi único sueño
eras Tú.

jueves, 25 de junio de 2009

Preguntas

-¿Por qué no me lo dices?

Tus ojos almendrados me miran. Y yo sé que lo hacen aunque evito mirarte. Pero los siento clavados en los mios. Como dos alfileres al rojo que me atraviesan.

-¿Por qué no me miras?

Solo veo tus manos retorcerse sudorosas y nerviosas. Entrecruzando una y otra vez los dedos.

-¿Por qué no me hablas?

Aguanto las lágrimas e intento controlar la respiración para que no note que estoy a punto de llorar.
El sol forma un triángulo en su muslo desnudo. Incluso puedo ver su vello. Incluso puedo oler su piel.

-¿Por qué no me amas?- Digo rompiendo mi silencio.

Y el vacío que se hace es tan grande que casi nos arrastra.
Creo que los dos hemos dejado de respirar porque no se oye nada.
Sólo el sol deslizandose por tu piel.

Sólo tus mentiras abandonando tu cuerpo, como ratas el barco hundido.

-¿Por qué no me miras?- Ahora sigo yo el juego...

miércoles, 20 de mayo de 2009

El Baile

¿Has visto lo que he hecho?, ¿debería arrepentirme?. Pero es que cuando la música comenzó a sonar, mis pies avanzaron por iniciativa propia, hacia ti, y después pronuncié tu nombre, se puede decir que escapó de mis labios, donde lo tengo encerrado. Fue la música, esta canción, es como si te describiera, es tan hermosa. Y tras tu nombre, mis manos se ofrecieron, para sacarte a bailar. Es increíble púes tu aceptaste, no se si estabas tan contrariada o sorprendida como yo, quizás tus piernas se movían como las mías, por iniciativa propia. Después todo se hizo difuso a nuestro alrededor, mientras dábamos vueltas, olí tu perfume, tan cerca de tu cuello, casi podía notar tu corazón latiendo contra mi pecho. Todo lo demás se hizo etéreo, sin importancia. El centro de universo eramos tu y yo, elevados del suelo por aquella canción. Tus mejillas ardían de rubor y tus ojos eran dos oscuros pozos, que me fascinaban, ¿que pensamientos los moverían?, ¿cual era tu misterio?. Y tu misterio me inquieta y atrae de forma irremisible, es como luchar contra el mar.
¿Debería de arrepentirme?, o mejor aún ¿retirarme?. Ahora sospechas cuan terrible puede ser mi veneno, y hasta que punto mi cuerpo o instinto deciden por mí, cuando de ti se trata.
La música terminó, y nosotros seguimos en las alturas, y ya no bajaríamos de allí, quizás nunca.


miércoles, 13 de mayo de 2009

El Dolor de Elena

Las notas de la canción cortaban su ánimo como cuchillas improvisadas.
Cada gemido se convertía en parte de su propio dolor, en la voz que porteaba aquella sangre invisible.
Pero la canción seguía sonando una y otra vez.
Como un martitio acaso.

Se sentía en las últimas semanas como tantos personajes de los que había leido en sus libros. Se sentía tremendamente frágil, absolutamente sola, poderosamente seca ante la pena acuciante. El insomnio era el llanto que sus ojos no podían emitir.
El escozor en el filo de sus parpados sería todo lo que lograría.
La vieja y necesaria costumbre de callar y ocultar su aflicción a los demás, ahora la dominaba, ocultándoselo también a si misma.

Podría decirse que se había olvidado de como se lloraba.
Tumbada en su blando colchón, descubierta y fría contra el calor de la noche, sudaba y respiraba entrecortadamente. Lo cierto era que cuando lo pasaba mal, cuando sufría, necesitaba llorar. A ella le gustaba ponerse ese tipo de canciones tristes que desataran su trsiteza y le ayudaran a sacarla fuera, para poder superarlo y seguir adelante.
Pero ahora no podía, no sabía, o ...No quería? Y la llevaba dentro de sí, a diario, a cada momento, desgarrándole por dentro las ganas de vivir.

Y la canción seguía sonando y su corazón estremeciéndose cada vez.

Elena soñaría con los ojos fijos como platos en algún punto imposible de su maltrecha imaginación. Dejaría que una noche más las horas se hicieran sus complices, y le acariciaran lentamente hasta el amanecer, cediéndosela entonces a él, para que la venciera tranquila en un sueño sin sueño.

Y es que ahora sí encontraba piedad en aquella soledad asfixiante. Lograba respirar aun con el pecho hundido, aun con los dedos dormidos. Se estaba trasformando en noche, en estrella quizás, silenciosa y lejana, insensible.

Sí, ella era ahora noche.
Y estaba dispuesta a permitir que así fuera del todo, una larga y tranquila hermosa noche negra, silenciosa, vacía de odios. Ahora hasta el dolor le acompañaba, y le calmaba.

Su dulce y fiel Dolor.
Su eterno y querido compañero de por vida, de por noche.

"Have I found you?"

miércoles, 25 de marzo de 2009

El Naufrago

Había una vez un naufrago en medio del océano. Tras una tormenta, el barco se había hundido, nada quedaba a flote salvo él, que aguantaba agarrado a un plancha de hierro. Esta solo flotaba por un motivo, Amaba la vida del naufrago más que su naturaleza.
El naufrago ignorante, que no sabía nadar, no hacía nada más que dar vueltas a una idea. Como era posible que una plancha de metal flotara, aquello era imposible.
Después de más de una hora meditando, pensó. Yo debo de haber aprendido a nadar sin darme ni cuenta, y realmente soy yo quien sujeta y mantiene a flote esta pesada plancha de hierro. "Sin duda podría estar mejor si lo suelto y me dejo flotar en el océano".
Tras pensarlo durante otra hora, se soltó alejándose del extraño hierro.
La plancha intentó advertirle, pero sin su naufrago, su Amor no servía para mantenerse a flote. Lloró como nunca antes lo había hecho un corazón de hierro.
Y al rojo vivo incandescente se hundía, mientras sentía como su amado descendía a las profundidades, sin su tan preciada vida.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Intento fallido



De nuevo Elena.
Frente al espejo , en silencio, rumiando tantos pensamientos a la vez que, agolpados dentro de su craneo, le hinchaban los ojos y los párpados.
La noche había sido una odisea, y ahora en la ventana del baño despuntaba el alba, con un rayo de Sol inconcluso.
Sentada en el filo de la bañera, le escocían los globos oculares, y tenía la lengua seca y pegada al techo de la boca, con todos los dientes y muelas señalados en ella.
El aliento le apestaba, pero no habría la boca, ni para beber ni para lavarla.
De vez en cuando un pensamiento se tornaba revelación, tomando en su cabeza apariencia física, y esbozaban sus labios un leve y entrañable puchero, que pedía a gritos ser recogido por alguien y guardado con mimo y tesón entre caricias y consuelo.
Elena...
No podía creer lo estaba viviendo.
No quería ni podía asumirlo. Por eso pensaba mil cosas, para no pensar ninguna.
Pero la perseguiría, se le pondría por delante, en sus sueños y en su día a día.
Lo tenía allí delante, sólo tenía que mirarse la cara, ...
El iris brillante, las pupilas dilatadas, la piel pálida, los labios enrojecidos y mordidos, el pelo limpio despeinado, restos antiguos de maquillaje resbalando...
Todo eso...
¿De quién era?
¿Era ella?
¿Y quién era ella?
¿Qué hacía alli y por qué no se movía?

-Elena, ¿Quién demonios es Elena?
No soy yo desde luego, yo no soy esa, a esa la maté anoche.
Esa no soy yo. La del espejo no puedo ser yo. No tiene ningún sentido que siga con el mismo nombre , ni con la misma cara.
No puedo tener aun su recuerdo en mis retinas.
No puedo tener su sabor en mi paladar.
Esta piel ...Aún esta marcada por sus...
¡¡No no no!!
¡¡Basta!!
¡¡No pienses no pienses no pienses no pienses no pienses!!
¡¡¡NO PIENSES!!!
No , no ...


Cuando por fin una emoción se iba a hacer cargo de ella, se prohibió llorar, se prohibió sentir hambre o sed, se prohibió el desahogo y amparo alguno, y obligó a su mente a perderse en el desierto de su cama oscura, oculto bajo el silencio negro, caliente y atroz, para ibernar su desaparición.

lunes, 20 de octubre de 2008

mensaje en una botella







“Hola, a quien sea.”

Un mensaje en una botella.

Decía…
Lo recuerdo muy bien :


“….Ya no me quedan lágrimas en mis ojos, se me han secado, y no puedo ver mas allá de mis pies en la barca.
Estoy perdida, en mitad de alguna parte.
Estoy sola.
Tengo sed, tengo hambre.
De sobra podéis suponer la tristeza que me invade por saber que no voy a poder volver a ver a nadie, a mis padres, a mis amigos, a mi esposo. A ninguna persona que pudiera ahora simplemente darme un abrazo y entender este calvario.

Ya no siento miedo, como lo sentí los primeros días. De perderme, de ahogarme, de sufrir toda clase de inimaginables penalidades.
Tenía miedo de mi propio sufrimiento. Pero, todo eso ya lo he pasado, ya lo he vivido, y ya no tengo más miedo.

Ahora sé que no quiero sufrir más, porque, la verdad es que, se pasa tan mal.
Me agarré a esta barca salvavidas como una desesperada, pues, era mi única posibilidad de salvación, o al menos eso debí pensar entonces.
Ahora, lo que entiendo tras eso, es que, no podía salvarme, no debía hacerlo.

Estoy muy cansada, pero, no quiero dormir, no quiero, no sea que después me resulte imposible el despertar. O que justo pase cerca un barco o helicóptero de rescate, y no me vean, ni yo a ellos.

Por las noches el frío se hinca en mí, tensando mi musculatura, helando mis huesos, amoratando mis labios,, la humedad que se mete por mi nariz hasta mis pulmones, destrozando todo a su paso, el oleaje terrorífico.., la verdad es que no me dejan dormir mucho.
Y durante el día, es aun más peligroso, el sol, me ha quemado la piel, tanto que toda yo soy ampollas y costras de sangre, el pellejo muerto sobre mi piel, se arruga y deja al aire mi carne que , también se muere, bajo el sol inclemente.
No podría llorar aunque quisiera.

He optado, por cerrar mis ojos, para no ver esta realidad, y soñar, irme lejos a vivir otra realidad, otra en la que, no sienta tantísimo dolor.
Otra en la que mis amigos me rodeen.
Otra en la que sean sus labios los que humedezcan mis labios con su saliva.
Otra en la que, no desee estar muerta.

Yo quiero vivir, pero, quiero vivir esa otra realidad.
No quiero vivir esta que me ha tocado en suerte, o en desgracia.

No quiero sentir, esta pena profunda. Insoportable.
Me he vuelto loca seguramente.
Porque, es inhumano sufrir tanto, y , mis pensamientos ya vuelan hacia esas tardes en las que me metía a cocinar empanadas, para la cena mientras me tomaba algo fresquito, ummm….ya vuelan, hacía mi cama, mi colchón blandito, tan cómodo, tan caliente bajo el edredón, a salvo, en su penumbra, con mi música envolviéndome. Con sus brazos, protegiéndome.

A veces creo oír que me llaman, oigo mi nombre.
Pero, seguramente lo hago en sueños, o me he vuelto loca efectivamente, y sufro alucinaciones y delirios.

Quiero dormirme profundamente, en un sueño sin sueño.
La verdad es que, cuando me despierto, y veo lo sola y dolorida que estoy, las salpicaduras del agua salada sobre mi cuerpo, me hacen pensar.

Me han hecho pensar, que…
Aunque desearía seguir esperando, soñando, …de todas maneras, me estoy muriendo.

He perdido mucha sangre, estoy completamente deshidratada, hambrienta.
Con llagas y heridas, tan mareada, tan…

..tan….

Si al menos supiera donde estoy.

Si al menos supiera donde hay un barco, donde esta el barco que tanto espero.
Con todas mis heridas abiertas, y con toda la sal del mar, me tiraría al agua, para nadar en su dirección.
Sí.
Eso haría.
Creo que aun me quedan fuerzas suficientes.
Pero, es que no sé, donde está, no sé hacia donde he de nadar, no sé para donde tengo que ir.
Podéis comprender ahora cual es mi desesperación ?

Quiero pero no puedo.
Mi cuerpo no aguanta, mi carne infectada, se pudre ante mi mirada, mientras las horas se hacen interminablemente extrañas.
Como en una locura, o en una pesadilla…

No voy a volver a ver a nadie.
Me están buscando y lo sé.
Están sufriendo, y más que van a sufrir cuando se enteren, si se enteran.
Supongo, que, se tendrán que hacer a la idea.
Sólo espero, que tras esta carta, puedan entenderme, y perdonarme si me rindo, si me muero.
Si me hundo en ese sueño sin sueño que me busca y me insiste.

Que sepan solamente, que, ya está decidido, que nunca más me verán, ni volverá su hija, ni su hermana, ni su mujer.
Que el destino, hasta ahora, parece ser más fuerte.

Jamás mis hijos verán la luz del mundo.
Qué pena más grande…

Y ni siquiera puedo llorar por ellos, ni por mí….”


Un mensaje en una botella.
Decía claramente, lo recuerdo muy bien…:

“..Te quiero, y te querré siempre y por siempre mi amor, mi eterno amor, mi amor que nunca me deja sola, que nunca, me abandona, que está conmigo en esta barca, en este mar azul, diciéndome al oído lo mucho que significo en su vida…Mi amor que está aquí, y me acarícia y me cura mis heridas, y me coge en sus brazos y ya me está llevando a casa, a nuestra casa, …sí….
Gracias mi amor, por venir a por mi “

martes, 7 de octubre de 2008

el corazón de Elena





Latió y después sólo le siguió el silencio.

Pensó entonces que que no podía ser tan grave, pero su corazón se le acababa de romper.

Le había reventado, entre el pulmón y las costillas
.
A qué suena un corazón que no late?


Caminaba serpenteante y escurridiza como humo de tabaco que se esparce sin querer, hasta desaparecer por completo.
El pecho , le seguía pesando, pues aunque roto, su corazón aún estaba allí.


Pensaba si vivir a medias le reportaría algún sentido a su invisible existencia.
Caminaba, y no veía nada...se le perdía el verde los arboles, el rojo de los autobuses..y hasta el azul del cielo había dejado de ser azul para ofrecer un negro pardusco sin estrellas ni nada más, que nubes de atrezzo.
Se le perdía el sonido de los pajaros, de la gente, de la calle, y de los sueños.
Se perdía ella en medio de silencios y ausencias, en medio del desierto carnaval entre el trabajo y la cena, en medio de la siesta y la comida indigesta.
Se perdía su voz...
Y con ella su mirada de fantasma enamorada..
Se buscó con las manos, en el último instante antes de caer al suelo, su escote, y rasgando la blusa, abrió la carne e introduciendo los dedos apartó los huesos y rescató su corazón.

Partido. Ensangrentado. Lo contempló borroso y descolorido, por primera y última vez...
Ese corazón roto: Quién podría quererlo? Quién podría salvarlo?
Se cerrarón sus parpados automáticamente.
Ya la calle había desaparecido para ese entonces, y nada a su alrededor existía ya.

Su cuerpo...apenas transparente, se esfumó en su totalidad...

Tirada en el suelo, en mitad de ninguna parte quedó una pequeña mancha gris de sangre donde segundos antes cayera su corazón.

el rey del bosque




La he visto pasar, ha sido sólo un momento pero me he quedado paralizado contemplándola.
Sabía que era Ella.
Dicen que toda Ella es un misterio.
Aquí en el bosque no hablan de otra cosa.
Hasta los árboles milenarios comentan con asombro su presencia en estos páramos.
Realmente es un ser extraordinario, por su rareza y su belleza.
Cuentan que el mismo manto del cielo la vela, y envuelta en su tul negro , su vestido lleva en el pecho una concha de oro que un antiguo dragón arrancara de su propia piel para coronarla Reina de los Dragones del Cielo.
Su pelo castaño acaricia el viento y forma con él siluetas de notas musicales.
Era verdad cuanto decían de su alta y esbelta figura, de la claridad de su piel...
Cuentan que la misma luna bajó ante Ella una noche plateada y en la laguna de agua dulce le cedió su brillo y su pulcritud. Y al verlo las aguas del lago la bañaron y dieron todo su frescor y su dulzura.
Cuentan que un águila imperial le dio su vuelo y su agudeza, que de mil hilos de seda los gusanos del bosque tejieron unas alas de plumas doradas.
Que el rey de los caballos le brindó su fuerza y su lealtad, y la Reina de los perros su infinita capacidad de amar y perdonar.
Los roedores a sus pies la dotaron de fortaleza y rápida recuperación.
Todo el bosque está encantado ..

Ella no sabe, no recuerda, no habla ni cuenta nada. Sólo sonrie con media sonrisa,
Las criaturas del bosque sólo la pueden ver pasar y acompañar en su madrugada.
Luciérnagas y hadas se han unido a su letargo e iluminan cada paso de sus pies de ambar y miel.
En la mano lleva un lazo con un nudo de amor que alguien una vez ató. Y tres botones en el puño que nadie sabe de quien son.

Cuentan que de día cae rendida en una cueva y llorando se duerme esperando con paciencia hasta la caida del sol, para atravesar de nuevo el bosque en busca de Él, el Rey , que la dotó de esperanza, y que enzarzado y perdido, enredado en las oscuras matas , la llama cada noche aullando su nombre.