lunes, 19 de abril de 2010

Viernes noche








Es Viernes y dentro de muy poco será de noche.

Claudia mira por la ventana y respira profundamente hinchando por completo su pecho.

Los últimos rayos de luz se le cuelan por los ojos llenándola de vitalidad y de un extraño fuego.

Hoy tiene una buena sensación.


-Hoy tengo una buena sensación…Y mi cuerpo tiene ganas...


Lleva toda la semana esperando este momento.

De modo que se decide a hacerle caso a su estómago y se deja arrastrar por la fuerza arrolladora de sus hormonas y de sus sentimientos más íntimos.

Se levanta de su escritorio, hoy ya ha trabajado bastante. Los pájaros pían fuera en la calle, todo es primavera, vida y alegría, y ella quiere formar parte de todo eso.

Enciende la radio y busca lo que el cuerpo le pide oir. Lentamente se va quitando la ropa; una camisola negra abrochada únicamente por varios botones. Suelta el moño que recoge su pelo, se quita las gafas y descalza se mete en el baño para salir transformada en una versión de si misma mucho más vital, más atractiva y salvaje.

Hoy no escatimará, no. Hoy se siente bien y quiere más. Los recuerdos, sensaciones y emociones del fin de semana pasado reinan en su mente ocupándolo todo, y quiere más. No ha podido dejar de pensar en él en toda la tarde, ni en toda la semana…Y quiere más.

De modo casi ritual se ducha con un gel especial exfoliante con aroma a moras salvajes , que deja su piel como la porcelana.

Húmeda y con todo su cuerpo completamente depilado con cera aquella misma mañana, el masaje que hace con sus manos para extender su aceite de esencias afrodisiacas , empezando por los dedos de sus finos pies y continuando a lo largo de sus largas piernas, su sexo cálido, su vientre redondeado, sus pechos rosados, sus delicados brazos, su cuello esbelto… Le resulta absolutamente placentero...

Y la excitación va creciendo en ella, anidando como un pequeño volcán que poco a poco libera su calor , como aviso de la explosión que se avecina.

-Jamás habrás tocado un cuerpo más suave...-Dice complacida.



Se seca el pelo con el secador y lo peina bien para lucir su melena larga y suelta.
Se maquilla a conciencia ; crema, maquillaje, polvos.... En las mejillas rubor y en las pestañas una ración doble de rímel las alarga hasta donde ellas no llegan. El lápiz negro acentúa los rasgos leoninos de sus parpados afilados.

Hoy no habrá medias tintas. Elije rojo para sus labios y para las uñas de sus manos y pies.

Aun desnuda se perfuma como hace siempre aunque hoy será un poco más dulce, y echa un vistazo a esa que desde el espejo le dice que sigue siendo ella.


-¿Qué me pongo...?

Aun es buena hora, no hay prisa, y Claudia se tumba sobre la cama con las puertas del armario abiertas para decidir mientras visualiza en su mente cómo será la noche, el momento en que esté con él…Cara a cara , en la oscuridad, en mitad del bullicio, ebrios de emociones…Y de hambre…

Le excita tanto la idea de encontrarse con él, de tenerle cerca por fin, apretado contra sus caderas …

El perfume afrodisiaco que exhala su cuerpo junto con la suave caricia de cada centímetro de su piel hace que ella sólo desee pensar en él…


-Mmmm...Después de todo no hay prisa...- Se dice- Esta noche tengo decidido exprimirla.


En la radio suena su canción.


-Cómo deseo que esta noche suene en el pub. Sí, esta noche voy a bailar contigo, nuestros cuerpos van a sudar al ritmo de mis pulsaciones, podré rozarte y pegar mi cuerpo contra el tuyo, tu boca quedará tan próxima a la mía...Y no se oirá más que la música y mis propios latidos zumbando en mi cabeza, ensordeciéndome, y yo no podré pensar más que en ti, en cómo deseo estar contigo, en cómo deseo que me tomes de la mano, que me rodees por la cintura, que me beses…y me…

…Y entonces ya no tendré que fingir, ni buscar excusas para poder acercarme, para tocarte…

A lo mejor quién sabe, a lo mejor esta noche es por fin la noche, a lo mejor la suerte quiere jugar hoy de mi lado, y salgamos del pub juntos y extasiados de camino a mi casa me acorrales en cada rincón de la calle para mirar mis ojos verdes de cerca, para probar el carmín de mis labios como preámbulo de una larga velada.


Finalmente sumida en estos pensamientos se decanta por los pantalones negros. Ha engordado y le quedan ajustados, resaltando sus generosas curvas. Para la parte de arriba elije una camiseta negra también, de amplio cuello redondo que deja al descubierto la voluptuosidad de su voluminoso escote.

Hoy toda su figura se ve así, redondeada y voluptuosa.



-Por ultimo unas pulseras de plata con los pendientes a juego, y las altísimas sandalias que me compré esta mañana.


No le importa si deja abajo a todo el mundo, lo que le importa es tocar el cielo.

Su cuerpo palpita victima de la primavera, siente y se excita, casi sintiendo cómo se retuercen sus fantasías en la punta de sus pies...

Inconscientemente se muerde los labios.

Un último vistazo y un deseo que reza con los parpados apretados sobre sus ojos.



- Que esta noche no vuelva sola a casa.

Esperanzada, contenta y llena de vigor saca el móvil del bolso, escribe un sms, selecciona un número muy especial en su agenda y pulsa enviar.

Durante unos segundos Claudia mantiene sin ser consciente de ello , la respiración.

Hasta que un mensaje nuevo le da cuerda a su corazón , haciéndola salir por la puerta sonriente.



viernes, 2 de abril de 2010

Fotografiando el paraiso.




-Quizás no debí irme...Quizás...

Pensaba Aurelia mientras se alejaba en el coche.

-Quizás no debí irme, debí quedarme y ...La sola idea de pensar que ya no le volveré a ver....Se me hace tan insoportable...


Terminaba el verano y con él se llevaba su historia de amor.






Había huído del ruido y del bullicio de su vida a una casita rural perdida de la mano de dios , en uno de los numerosos rincones del parque natural de Cabo de Gata.

Sin cobertura en el móvil, ni internet, sin apenas emisoras de radio, y sin televisor, rodeada simplemente de una familia de gatitos naranjas sin vergüenza alguna, que se colaban al menor descuido, dentro de la cocina para maullar a la espera de algun premio caído del "cielo", de sus libros, sus libretas, su camara de fotos y algún vecino turista, que al igual que ella, buscaba el silencio y el sol reparador.

Y así, entre fotografías , dibujos, y relatos, fue retratando el paisaje y sus emociones. Curando su alma y su corazón.

De vez en cuando las excursiones a la playa eran la excusa perfecta para comprar algo en el supermercado del pueblo más cercano, a unos veinte kilómetros.


Fue en una de sus tardes de relax en la terraza común de la casita rural, cuando coincidió con Jaime.

Recién llegado, fotografo profesional, unos diez años mayor que ella, y completamente encantador.


Le sorprendió la forma de desenvolverse que tenía , su calmado tono de voz, y su extrada manía de huir de los gatitos.
Más tarde él mismo le contaría divertidas anécdotas sobre los gatos y los estornudos que le causaban , como consecuencia de su alergia.


Muy cortés y considerado, cada día bajaba al pueblo y le ofrecía traerle cualquier cosa dle supermercado e incluso acercarla a algun lugar.
Así mismo ella compartía sus platos, mucho más elaborados que los sandwiches y ensaladas de él.


Hablaban en sus cenas al aire libre, de fotografía, de filtros, de Nueva York, de Madrid, de cine y de mil y una cosas...Mientras los persistentes gatitos no cejaban en su acoso.


Encontraron el uno en el otro a su compañero.


Fueron compartiendo con el paso de los días algo más que su silencio en las largas caminatas en pos de la foto perdida, o las risas en el coche bacheando aquellos carrilillos de arena y piedras, más que el agua salada de la playa , y más mucho más que sus dibujos y sus viñetas , y sus poemas de amor o relatos fantásticos...


Compartieron más de lo que nunca antes en su vida habían podido llegar a compartir con nadie.
Esas miradas cómplices, esas sonrisas calladas al filo de los labios, el brillo de una emoción manifiesta en las pupilas, el calor de la piel pidiendo a gritos un choque frontal con su alma gemela.

Sin ser conscientes ninguno de los dos, habían dejado de huir y de buscar el silencio y la soledad tan ansiada para curar su alma y su corazón.

El uno era del otro, el antídoto para todos sus males.

Y cada noche al cruzar en solitario el umbral del dormitorio para meterse en sus camas, sentían como desde sus labios sonrientes hasta el centro de su corazón florecía como un retoño aquella repentina felicidad tan maravillosa.


Habían vivido quince días de ensueño , rodeados por todos lados de magia , de paz, y de esa corriente tan dificil de explicar que les provocaba sentirse "en casa".


Pero como a tantas cosas en la vida , también a estas vacaciones les había llegado su fin.


Encendieron velas y descorcharon una botella de lambrusco la noche anterior, cenaron ostras frescas y panecillos untados con diferentes tipos de patés.


Se hicieron las ultimas fotografias como recordatorio, guardaron las últimas señas para estar en contacto, y se dieron en prenda algun objeto que ellos entendieron de "valor".


-Ay mi Aurelia, ¿Seguro que te tienes que ir? Ya sabes que si es por el dinero te podrías quedar conmigo en mi casa, Yo puedo correr con tus gastos y con los mios esta última semana, y todas las semanas...

-Sabes que sí, ya lo hemos hablado, me están esperando en casa.
¿Acaso crees que me resulta fácil? No suele pasarme que encuentre alguien que me entienda, que me vea tal como soy. Bueno,
supongo que ya no tiene importancia...

-¿El qué no tiene importancia?

-Nada, supongo que me daba vergüenza decírtelo...Pero, ...Lo cierto es que sí...

-Dime Aurelia...


Ella no se atrevió a hablar, y él deseó sobre todas las cosas del mundo que lo hubiera hecho.

-Nada - Sonrío tristemente- Que te has convertido en apenas unos pocos días en alguien muy importante para mi. - Y añadió casi en un murmullo- Te voy a echar de menos Jaime.

-Y yo a ti niñica, y yo a ti...Mucho. - Tomó su mano y llevándosela a los labios la besó por el dorso. Prométeme que te vas a cuidar, y que mañana tendrás cuidado con el coche, y que cuando llegues me escribiras un mensaje al móvil, bajaré al pueblo y allí tendré cobertura.

-Sí claro, yo te aviso. -Dijo ruborizada, sin poder quitar la vista de la misma piel en la que él acababa de posar sus labios tibios.


Debieron de pensar los dos lo mismo y los dos debieron de embriagarse por el mismo deseo, pues aquella noche la mano de ella no fue lo único que besaron los labios de él.

Ni cruzaron el umbral del dormitorio solos, ni durmieron en toda la noche.
No sintieron ya el retoño florecer, sino una pasión desbordante que les arrasaba el corazón y la mente, llenándoles de alegría y de calor, humedeciendo sus ojos y sus bocas, enloqueciéndoles de amor para siempre.

Dejando en sus cuerpos la indeleble huella de aquella noche, que siempre habrían de recordar con profunda deboción.

Ya nunca nada sería igual en sus vidas.




Aurelia lloraba en el coche, mientras se alejaba de aquél paisaje al que tanto había llegado a amar. No podía ni quería evitarlo. A fin de cuentas...Nunca había sido tan libre.
Y sentía como se le quebraba el corazón , desmigajándose y cayendo abandonado desde su pecho al coche, y desde éste a la carretera. Quedando atrás sin remedio.


La pena se le hundía, se le atragantaba en la garganta, mientras miraba por las ventanillas y por los espejos cómo se iba perdiendo, y cada vez quedaba más lejos el carril de tierra y polvo, y "sus"casitas, y la familia de gatitos. Más adelante, dejaba atrás el cruce para ir al pueblo, y a la izquierda el verde del mar.

Como una procesión se sucedían en su cabeza las imágenes de todo lo vivido en las vacaciones, cómo si antes no hubiera nada, como si antes no hubiera habido vida en ella.

¡Claro que lloraba, claro que le dolía abandonar el lugar donde había sido tan feliz.!
Por supuesto que le dolía alejarse de Jaime, y abandonar su paraiso particular sin él.

Sabía, como una premonicion que todo permanecería intacto en su memoria, como un afilado diamante incrustrado en su corazón.

-Oh, Jaime....-Sollozó


Aquella mañana habían tenido que salir muy temprano para trabajar en un reportaje , y ella para hacer el largo viaje de regreso a casa.


Apenas un adios entre lágrimas y zumo de naranja.

Un destello en la carretera la sacó de su ensimismamiento, llamando urgentemente su atención.
Se trataba de unos triángulos de precaución. Redujo la velocidad y fue entonces cuando su corazón se disparó.

-¿Qué, qué pasa? ¿ Por qué me pongo tan nerviosa?
¿Qué te pasa corazón?
¿Qué has visto?


No...No me lo creo...No puede ser...Es , no puede ser...
No creo que sea, no. No. Es del todo imposible.

Defnitivamente no, no es él. ¡Qué absurda, pensar eso!


Sin embargo tanto sus ojos como su corazón habían acertado.

Era su coche sin duda.

Y apostado contra él, de cara a la carretera estaba Jaime, esperándola.


Totalmente incrédula y desconcertada, fue frenando hasta quedar justo delante de su vehículo.


No se bajó del coche , si no que saltó de él.

-¿¿Qué pasa?? ¿¿Qué haces aquí parado?? ¿¿Estas bien?? - Le preguntó, llena de nervios, de curiosidad, de ilusión, de temor, de lágrimas...

-Ah, ¿¿Qué aun no te has enterado??

Te quiero. Estoy completa y absolutamente enamorado de ti. Hasta los huesos, hasta donde ya no se puede amar más.
Eso es lo que me pasa.
E impedir que salgas de mi vida ahora que por fin te he conocido , es lo que hago aquí. Y si reconoces que sientes lo mismo de una maldita vez por todas, y me prometes que te quedarás conmigo...
...Sí, entonces estaré bien.


- Oh...- Rompió a llorar al mismo tiempo que en su boca se dibujaba una preciosa sonrisa
- Gracias, gracias por haberme detenido. Claro que te quiero. Oh Jaime...Claro que te quier...-Se interrumpió a sí misma para besarle.


Se miraron en silencio. Se miraron y cayeron en lo más profundo del verdadero paraiso. No hacía falta decir más. No entre ellos.


-Vámonos a casa....

-Sí, volvamos.


martes, 30 de marzo de 2010

Una Garrafa de Queroseno



Ya había terminado la botella de vodka. Cayó sobre la alfombra junto a otras, dandole la bienvenida con un tintineo peligroso.
En la esquina del salón una garrafa de queroseno.
Me miraba.

Una niebla flotaba sobre ella,
Era hipnótica, bailaba, cual etérea serpiente de ojos rojos como carbones encendidos,
Susurrandome una y otra vez.
-Puedo salir, dejame salir.
-Tengo hambre.
-¿Porqué no llamas a mi amiga?.

A mi izquierda estaba su amiga.
Otra botella de vodka completamente llena.
-jajajaja ven mi "amiga" te ves tan sola.
Escupí su tapón bien lejos y la besé como solo se besa a una amante.

Allí estaba la garrafa de queroseno. Ahora la veía en una niebla como el genio que ha salido de su prisión, con sus malditos ojos rojos, mirandome como una cobra.

-Dame lo que deseo, me dice una y otra vez.
Hasta que me revuelvo y con los labios dormidos por el alcohol le digo.
-¿Que deseas?, perro.
-Libertad dame un poco solo. He venido por que me llamaste, ¿no lo recuerdas? He venido por que me vas a pedir algo.
-Quieres que haga algo por ti, algo que no te atreves a hacer.
Mi amiga casi te ha convencido ya ¿verdad?.
-Es la única forma de terminar esto. -Me susurra-. Ya casi está hecho mira tus manos.
En mis manos aparecen cortes y arañazos en mis brazos, un trozo de cuerda en mis pies y un cuchillo en el suelo junto a ella.
Todo es confuso pero hay algo terrible en todo aquello. Una vez más esa cobra sobre la garrafa de queroseno me grita.
-¡¡¡Dame libertad!!!. Lanzo a su amiga contra la pared y estalla en mil pedazos.
-Terminemos de una vez. Una voz extraña sale de mi, rebusco en mi bolsillo allí están las cerillas, me acerco y tomo la garrafa su peso me da seguridad a pesar de que me tambaleo.
La destapo y rocío el suelo y los muebles con ella aliviando su peso me muevo por la casa vertiendo su contenido hasta que llego a una habitación cerrada allí la dejo caer y terminando de vertirse , la niebla se forma en el pasillo.
-¿Quieres verme verdad? Para eso me has llamado, ¿ a que esperas?. !Hazlo de una vez ¡.
Me seco las manos como puedo en los pantalones y el pulso me tiembla, arranco tres cerillas e intento encenderlas pero caen de mis manos echas pedazos , repito la operación y esta vez una de ellas prende; la lanzo contra la pared y se forma una llama, en unos segundo una sierpe de fuego se enrosca por toda la casa , ahora la oigo decir una sola cosa .
-Era lo que tu querías, era lo que tu querías.

La sierpe se alimenta y se hace cada vez más grande, el calor es insoportable tengo que salir de allí. Aunque algo me dice que no estoy solo, huyo corriendo torpemente, mis ropas se prenden y salgo al campo tirandome al suelo, logro deshacerme de mi camisa y evito quemarme más. Agotado de rodillas en el césped miro mi obra.
La casa en llamas ilumina todo el sendero aislado que llega a ella, en esta noche ninguna estrella será mas luminosa que ella.
Entonces veo tu figura contra la ventana, has logrado desatarte y has llegado a la ventana la golpeas y me tienes hipnotizado con tus movimientos. Tu figura desaparece del ventanal y la silla en la que te había atado sale despedida por ella. Vas a saltar (pienso) y lo haces con desesperación. Caes a unos metros de mi, te sigo absorto con la mirada, caes y te contorsionas en el césped con una fractura abierta en tu pierna que sangra de forma abundante, gritas y gritas .
Me acerco a ti, me miras pidiendome ayuda incomprensiblemente. A pesar de eso yo solo puedo admirarte pues estas bella en tu lucha por vivir. Sollozas y no dices nada.
En la lejanía se oye un motor , en breve aparecen unos faros por el camino, es un coche que se acerca rápidamente.
Me agacho y te digo.
-Te quiero tanto que tu nunca llegarás a entenderlo. Beso tu frente y me acerco al camino. El coche se detiene en seco y la ventanilla del copiloto se baja y desde el volante un tipo duro me mira, sonríe y escupe tabaco de mascar antes de decirme.
-Sube te sacaré de aquí.
Me monto y me dice .-¿que tal Ediie?, solo mi madre me llamaba así.-A mi puedes llamarme "El Conductor".

lunes, 29 de marzo de 2010

Angelada. Con todo mi corazón.



Salí corriendo de la cama en cuanto percibí tu ausencia.
Las sábanas aun estaban calientes en tu lado.

Mi corazón se aceleró.

Por no perder tiempo ni me puse las zapatillas.
Por algún motivo estaba llena de ansiedad y de preocupación.

¿Dónde estabas? ¿A dónde habías ido?

Tenía que alcanzarte, ese era mi único objetivo.
Abrí la puerta y salí al pasillo el cual recorrí torpemente a oscuras , pues con la prisa no encontré los interruptores de la luz.

No estabas en el salón, ni en la cocina ni en el baño.
Te seguí más allá de la puerta, por las escaleras.

No podía creer que hubieras salido en plena noche.

Mis pies se atropellaban, y yo sólo podía escuchar mis propios jadeos, mi respiración tan fuerte y agitada. Los fuertes golpes de mi corazón martilleando dentro de mi pecho.
No sé como llegué a la calle, pero una vez allí, te vi.

Sabía que te acababas de levantar, y aunque era inconcevible para mi, sabía también que habías salido de mi vida aprovechando mi plácido sueño junto a ti.
No encendiste las luces para no despertarme y poder huir así sin problemas de mis brazos.

Allí estabas tú, de espaldas, ahora sí más calmado una vez en la calle.
Con tu abrigo negro, tu bolsa en una mano y el movil en la otra.
¿Con quién estabas hablando?

Quise gritar llena de ira, de miedo, y de desesperación. Las interrogantes me corroían. Pero me quedé muda allí mismo en el rellano.

¿Realmente no me oias jadear? O quizás siemplemente te comportabas igual de frio conmigo , como siempre lo ha habías hecho. Tan impasible.

Yo nunca fui así contigo.

Pese a todo te dejo doblar la esquina y desaparecer de mi vida para siempre.
De nuestras vidas...

Siento náuseas y frio, y ganas de meterme en la cama a llorar. Noto como me estoy rompiendo, y casi por inercia regreso a casa.

Me digo a mi misma que es una pesadilla.
Me digo a mi misma metida en la cama y abrazada a mi vientre, que pronto te abrazaré a ti, y sentiré tu calor, tu aroma, tu abrazo, tu amor, tu aliento tan amado...

Y así, contándome este cuento , logro dormirme entre lágrimas.

Mi cama conserva tu ausencia, pero yo conservo lo más importante.

Ahora sé que siempre que me despierte tendré pleno mi corazón.


lunes, 1 de febrero de 2010

MEME 1º de Emperatriz

Bueno bueno señoritas, ( jejeje, sí, he dicho señoritas qué pasa, acaso me equivoco mucho? Lobo, Sueño? Yo?)

Y por supuesto queda invitado toodo el que quiera paricipar :)

Bien, creo que hoy por fin es el día de proponeros mi Meme.

He estado dudando estos días.
Y finalmente tengo claro lo que vamos a hacer.

Mi idea inicial era poneros una imagen de un cuadro que pinté el otro día inspirada por una canción.
Por lo que también pensé poneros esa misma canción y ver qué se nos ocurría a todos viendo y oyendo. Me pareció algo que podía resultar interesante, ver que os inspiraba todo junto. Por supuesto yo también tengo que hacerlo y sin ninguna idea incial.

Pero luego llegué a la conclusión de que la letra de la canción podría influenciarnos por lo que he decidido que mejor no la pongo.

A cambio, lo que os propongo es que continueis y le deis sentido a estas frases.
Este es mi Meme para vosotros y para mi misma.





"Tengo algo que decirte. Es importante para mi y también lo será para ti en cuanto lo hayas escuchado. Es algo que nunca antes le he contado a nadie. Lo he guardado en secreto durante mucho tiempo y sólo ahora te lo voy a confiar a tí."

viernes, 15 de enero de 2010

VECINOS IX EL DESENLACE

Vecinos novena parte


De sonrisas y lágrimas




Victoria que estaba mirando al suelo, subió la mirada para comprobar que su coartada había surtido efecto y se encontró con aquel hombre joven y bien parecido, empapado en agua y seguramente helado por el frio, que no le quitaba ojo de encima, y que súbitamente había empezado a sudar por la frente y las sienes.

Reparó en su boca sellada, en su barba de varios días y en la bufanda negra de lana que llevaba colgada al cuello.

Él ni parpadeó.

Ella no se atrevió a mirarlo a los ojos. Siguió bajando la mirada tímidamente, mirando en todas direcciones pero siempre buscando el mismo objetivo : Los papeles de color amarillo que llevaba en su mano izquierda.

Ahora fue Sergio quien observó como un color rojo intenso afloraba en el rostro que tenía en frente a escasos centímetros .

También Victoria enmudeció.

-Me temo que esta bufanda es tuya- Dijo Sergio y en un gestó la descolgó de su cuello para tendérsela.

Victoria se limitó a extender la mano y cogerla con un tímido -sí.

-Y creo que esta carta –Levantó la mano aproximando el papel a la altura de su línea de visión- también lo es.


Victoria pensaba todo lo rápido que podía alguna excusa. –Qué podría decir, seguramente se ha dado cuenta de mi reacción al ver la carta. No puedo mentir, pero, oh dios mío que vergüenza, que va a pensar este hombre de mi, que soy una loca o algo peor… -Yo, yo, no sé qué decir.

-Tranquila no es necesario que digas nada.

-¿Lo he dicho en voz alta? –Dijo angustiada.

-….Sí… -Vaya, si que está nerviosa, creo que casi tanto como yo.

Qué bonito brillo tiene en los ojos. La verdad es que no es como la imaginaba. Es… Es mucho mejor.

-Ohm…

- Yo soy Sergio - Se atrevió a decir – Su vecino y amigo.

Los ojos de Victoria parecían salirse de sus órbitas.

-¿Qué? – Ohhh no puedo creérmelo- ¿¿Spiderman, su amigo y vecino??¿¿ Tu eres el , perdón, perdón, tú , tú eres el de la nota anónima en el ascensor??

-Jejejjeje –No podía parar de reir, Spiderman, que ocurrencias, al final resultó que no era tan descabellado- Sí, bueno podría decirse que sí. Soy yo.

-Qué, no te rías, tú pusiste esa frase…En fin qué querías…Bueno, yo, Me alegro de que la carta y la bufanda las encontraras tú , menos mal.

-No , en realidad yo las he interceptado de camino al contenedor de la basura. Ha sido pura casualidad.

-¡Ohh!, vaya, entonces mejor aun. Muchas gracias.

-¿Gracias por qué?

-Pues por rescatar todo esto, y por la nota y por tu preocupación etc..Ya sabes…Nunca nadie había tenido un detalle parecido conmigo. Me siento muy agradecida.

-Yo soy el que tiene que darte las gracias a ti, me has respondido y ha sido …

-…


Sergio no pudo continuar, la emoción ahora sí le había embargado, llenando cada fibra en su cuerpo hasta asomar a sus ojos haciéndoles brillar y enrojecer.

Victoria que ahora no podía apartar la mirada de la suya sentía en su pecho los martillazos de su corazón, y un creciente hormigueo causado por esas “mariposas” en su barriga, mariposas a las que no esperaba en absoluto y que estaban de vuelta de improviso.

El aire en el ascensor se había cargado. Pese al escaso abrigo de una y a la ropa mojada del otro, ambos sudaban.

Hacía rato que se habían subido y ninguno cayó en la cuenta de darle a algún piso para subir.

Estaban tan absortos, tan nerviosos, sumidos en una extraña espiral de pensamientos y emociones tan diversas que el mundo real se había detenido y eternizado en lo que fueron apenas unos minutos.

Esta relación de pensamientos trajo a Sergio de pronto a la actualidad en aquel ascensor.


-¡¡Lo sabía, sabía que era el séptimo!! – Y devolviéndole a su desconocida la sonrisa buscó el número en el teclado de los mandos del ascensor y lo pulsó.

Al llegar arriba, como un caballero le abrió la puerta exterior y le cedió el paso. Dudaron unos momentos, pero finalmente el se decidió a acompañarla hasta su puerta y ella se lo consintió.

-Bueno, ahora no parece que te haga mucha falta –comentó mientras señalaba el sudor en su propio rostro- pero me gustaría que la tuvieras tú.

-Lógico, a mi me queda mucho mejor que a ti. – Le dijo con cariño y los dos rompieron a reír nerviosos.

-¡Qué idiota!

-Sí…


En ese momento algo les recorrió, como una misma y única corriente eléctrica que les hizo estremecerse a la par.

Los dos entendieron en seguida lo que estaba ocurriendo, y lo que ocurriría.


-Yo soy Victoria. Encantada de conocerte Sergio. –Logró decir justo antes de que de sus parpados entre abiertos brotaran dos lagrimones que cayeron de inmediato al suelo por su peso. Una tercera lágrima más menudita, fue resbalando temblorosa y lentamente desde el filo de sus pestañas, describiendo un sendero húmedo y salado en el contorno de su mejilla , hasta la boca donde se enjugó caprichosamente en la comisura de los labios. Pero no moriría ahí, pues un dedo de Sergio, quien había seguido a aquella lágrima con sumo interés, la rescató.

-No, por favor, no llores. Se me parte el corazón.


Victoria que supo que lo decía con franqueza sintió la punzada de sus palabras estremeciendo su vulnerable pecho, lo que hizo a su llanto aflorar con más presencia.


-Esta vez, no siento la misma pena que me hace llorar normalmente. No estoy muy segura pero creo que esto es porque estoy emocionada, porque estoy no sé, hace mucho tiempo que no me siento así, pero podría atreverme a decirte que hoy estoy …¿Contenta?...Y es por ti. Por eso , gracias.

Y empezó a reír tiernamente mientras no paraba de llorar delicadas lágrimas.


-¿Tienes idea de lo confuso que me siento? No soporto oírte y ahora menos aun verte llorar, y sin embargo, en este preciso instante, mientras te debates entre la risa y el llanto, entre la alegría y la tristeza, no sabes lo increíblemente hermosa que estás. ¡Je, que no sé si tirarte los trastos o darte un kleenex para los mocos la verdad! ¡Jum…Me estás haciendo dudar ehh!


Victoria explotó en una carcajada sonorísima que la pilló desprevenida y la cual no pudo evitar. Ni quiso. Inclinada hacia adelante y aferrada con sus manos a los brazos de él, experimentó el placer en sí mismo de una recién nacida complicidad.


-Anda, entra ya que es muy tarde, ya habrá tiempo de decidir que hago contigo, además, me temo que no tengo ningún kleenex limpio en mis bolsillos, lo cual reduce con mucho mis opciones. ¿No crees?.


Y con sus manos calientes desde el encuentro en el ascensor, le sujetó con firmeza pero con gran dulzura la cara por las mejillas, obligándola a mirarle así a los ojos, manteniendo su mirada fija, son sus lagrimas y su rojez , con su sudor en la frente, con el color de la cara arrebolado, con algunas hebras de pelo cayéndole por el contorno de su rostro.


Con aquel gesto la tenía en sus manos, sintiendo su calor y el palpitar de su arteria a la altura del cuello, su respiración agitada, y hasta el delicioso aroma a aceite de rosas que despedía su piel caliente debajo de aquella bata.


Victoria que sentía que encajaba en aquel hueco a la perfección, acompasada por los latidos del pecho de Sergio, y por el aire que respiraba y que salía dulce y caliente de su boca entre abierta, no hizo nada por apartar ni sus manos ni su mirada.




Lo que pasó después solamente ellos lo saben.

Pero seguramente aquel invierno ya no fue tan frio.

miércoles, 13 de enero de 2010

VECINOS VIII

Vecinos octava parte

De pies frios y corazones calientes


Eran las diez pasadas y por fin llegaba a casa después de un largo día.

Un compromiso familiar le había tenido prisionero desde la hora de almorzar.

Con tanto frío y la nieve y la lluvia que no cesaban de caer, en lo único en que podía pensar era en llegar a casa, quitarse la ropa empapada, poner la calefacción a tope pese a las recomendaciones contra el cambio climático, darse una larga ducha caliente y meterse en la cama bajo el edredón a leer hasta quedarse dormido. Ese era el mejor plan posible.

Hacía mucho tiempo que había decidido madurar y no buscar salvavidas superficiales.

Había aprendido a ser su flotador en la tormenta, y eso le reportaba cierta satisfacción personal. Pues aunque anhelaba a ese ser que prendiera la llama de su corazón, y todas las sensaciones magníficas que él conocía que conllevaba, no se dejaría invadir por la desesperación , ni se perdería arrastrado en ninguna marea.

Él había aprendido con mucho esfuerzo a ver las puertas ante sí. A traspasarlas y a cerrarlas si era necesario.

Se secaba la suela de las botas en la alfombrilla del portal cuando una vecina a la que no le había dado tiempo ni a mirar a la cara se dirigió a él malhumorada, con bolsas de basura y algo más en las manos, encaminada hacia la puerta.

-¿Qué te parece, eh? ¡¡Otra cartita de contactos en el ascensor!! ¡Bendito sea¡

¿Pero que se han creído que es esto un prostíbulo?¿ Una casa de citas?

No estoy dispuesta a permitir que mis nietas puedan leer algo que las… ¡¡A saber que obscenidades se dicen aquí!!

¡¡No señor!!

Sergio que no salía de su asombro, perplejo por la extraña noticia respondió ágilmente.

-Oh, señora por dios no salga usted con este frio, démelo a mí, si lo que quiere es que lo saque y lo tire al contenedor yo apenas acabo de llegar y ya estoy empapado. Hace una noche de perros no le vale la pena coger un golpe de frio deme deme.

Y extendiendo una mano hacia la bolsa de basura que sostenía la vecina al tiempo que le ofrecía una gran sonrisa, con la otra le arrebató galantemente la carta que la misma sostenía en su otra mano.

-Oh muchas gracias hijo, dios te lo pague. Sí señor, que dios te lo pague. Ojalá hubiera más gente en el mundo amable como tú.

-Oh, no es nada no es nada, vaya usted con dios señora, suba ya a su casa que hace mucho frio, yo echaré esto a la basura en seguida no es molestia. Hasta pronto pues.


Sergio salió del portal corriendo, dejando prácticamente a la vecina con la palabra en la boca.

Estaba demasiado impaciente e incrédulo como para perder un solo minuto más prestándole atención a sus quejas.

Pero justo cuando ponía los pies en la calle la misma voz le gritó.

-¡Joven! ¿Querría usted hacerme un favor? A alguien se le ha debido caer esta bufanda en el ascensor. ¿Le importaría a usted ponerla ahí donde los buzones con una nota o algo? No sé, donde la puedan encontrar fácilmente…

-Oh, claro, sin problema, démela.

-Jum, aunque estaba en el suelo del ascensor, quien sabe a lo mejor es del mismo que ha colocado la nota, en ese caso no me gustaría que la recuperara, le estaría bien empleado.

Sergio se quedó por un momento pensativo mientras contemplaba la bufanda en su mano y la posibilidad de que le perteneciera a ella. Pero apenas podía pensar en nada más. La emoción era muy alta.

-Bueno no creo, en cualquier caso la pondré a la vista. Buenas noches.

Y de nuevo se giró como alma que lleva el diablo, esta vez sí decidido a no volverse. No quería dar lugar a que su vecina se arrepintiera y le pidiera tan valiosos tesoros en su afán por fastidiar al vecino o la vecina propietaria.

Fue hasta los contenedores de basura y tiró la bolsa. No pudo esperar más y allí mismo decidió abrir el sobre.Se colgó la bufanda del cuello para dejar una mano libre, con la otra sujetaba el paraguas.

Sí, no cabía la menor duda, era para él.

El sobre rezaba “Querido Vecino Anónimo Preocupado.”

Ese era él.


“Es la primera vez que alguien me escribe así, anónimamente.

Por tanto esta es mi primera respuesta en este tono.

Debo decirle que me sorprendió muchísimo y me enfadó su atrevimiento y su osadía , no solamente por las cosas que usted decía de mí, sino también por el hecho de hacerlo públicamente.

Ya se habrá enterado del lio que se montó en el portal.

Me temo que su nota no ha tenido una gran acogida y temo que de ser descubierta la mía, o yo, sufriremos algo más que la vergüenza de algún reproche vecinal.

Creo así pues que lo más sensato sería que no volviera usted a hacer nada parecido.



No obstante, he de reconocer que ha sido valiente y me gusta la gente así, valiente clara y sincera.

Me ha conquistado usted con estas cualidades tan sencillas pero que tan poco abundan hoy en día.

Motivo por el cual he decidido responderle.

El por qué lloro cada noche, bueno eso no es algo que pueda ser contado así tan fría y alegremente. Pero sí le diré que no tiene usted que preocuparse por mí.

A menudo he pasado días duros, francamente duros en que he tenido que verme afrontándolos yo sola, y eso ha sido con más lo que más me pesaba. El no poder contar con nadie.

Usted quizás haya sufrido alguna vez , y sabrá que no hay nada como un abrazo o la simple compañía de un ser querido.

Pues en mi caso, sumado a mi pena , tenía esta soledad y este desprecio tan grande. Por eso y por razones que no viene a cuento explicarle y que seguramente no entendería, me he ido hundiendo poco a poco. Perdí la fe en mi vida y en mi misma.

Llevo tiempo luchando por recuperarla.

Usted no se lo va a creer pero aunque le odié cuando leí su carta, lo hice porque me hizo daño.

Me hizo daño verme con sus ojos. Oírme llorando en sus palabras. Abrirme a la realidad con una bofetada. Su bofetada.

Y mientras lloraba, ¿Sabe usted?, mientras yo seguía mi rutina con mi pena y mi soledad, y mis sentimientos pesimistas, en ese momento hubo algo que pensé, algo que me dije a mi misma y que me recordó terriblemente a algo que me había dicho en su carta. Y entonces, entonces quise releerla, esta vez sin sentir la bofetada, esta vez sin enfadarme ni acomplejarme.

Y sentí alivio por ver que no estaba tan sola por primera vez en tanto tiempo. Me calmó usted y me dio esperanzas. Me ha tocado el corazón.

Me he dicho estos días que esas esperanzas son absurdas y vanas, que todo sigue siendo una mierda a mi alrededor, con perdón. Pero sólo me lo decía para protegerme.

Estoy demasiado acostumbrada a mi pena, que supongo me da miedo la idea de ser feliz y volver a caer. Me da miedo olvidarme del dolor y que algún día receloso vuelva a por mí para destruirme.


Pero, pero tiene usted razón. Las noches son cada vez más frías.

Le dejo esto con la esperanza de hacer de las suyas noches más cálidas.

Un fuerte , sincero y agradecido abrazo de su vecina que por ahora llora un poquito menos por las noches :)”


Sergio no podía creérselo. Sencillamente no podía.

Solo la lluvia le obligó a salir de su estado de admiración.

Instintivamente olió el papel grueso y esmerado.¡ Olía como a dulce! Igual que el sobre y…Rápidamente se llevó como pudo uno de los extremos de la bufanda a su nariz y respiró profundamente, y sí olía a dulce igual que la carta, pero en el tejido el perfume era más intenso y definido, como a flores.

Mmm sí…Debía de ser el perfume de una mujer.

Entonces, ¿La bufanda era un regalo para hacer sus noches más cálidas?

Esto sí que era más de lo que se esperaba.

El frío ya calaba en sus huesos y era imprudente permanecer más tiempo en la calle.

Sus pies le llevaron ligeros hasta el portal de nuevo, sin parar de pensar en la personalidad sorprendente de aquella mujer que le había respondido de forma tan gratificante. Estaba en una nube.

Y de nuevo se secó las suelas de las botas en la alfombra.

Esta vez nadie le sorprendió .

Se dirigió pletórico hacia el ascensor el cual se abrió nada más pulsar el llamador.

Entró deprisa y pulsó su piso y al cerrarse las puertas alguien llamó.

-¡Espere por favor!

Cortés y velozmente interpuso su mano entre las puertas, al tiempo que con un dedo que le quedaba libre en la otra mano pulsaba el botón que abría las mismas.

-Oh , muchísimas gracias, hace tanto frio que no habría soportado tener que esperar, y ni loca subo los siete pisos andando!

Era una mujer joven y guapa, algo despeinada y con solo una bata de estar en casa.

-Jaja, cierto ha hecho bien en gritarme .

Sergio sonrió. Pero en seguida notó en el gesto de aquella mujer que algo no iba bien del todo .

– ¿Va todo bien, esta usted bien? Hace mucho frio para salir así, quiero decir sin abrigo, hace un momento yo mismo le he sacado la basura a una vecina por lo mismo…-Trató de romper el hielo.

-Oh, no, bueno es que, en realidad se me ha caído la bufanda y... me temo que la he perdido, y la verdad es que estaba recién hecha , no me ha dado tiempo ni a estrenarla, yo solo me la estaba probando y bueno yo …Es que bajé a los buzones a… , y se me debió de caer claro, y ahora había vuelto a bajar por si estaba aun allí.- ¡Dios mío casi meto la pata , uff, casi me delato a mi misma y quedo como una idiota delante de este chico! Seguro que esa vecina horrible de la basura me ha robado mi bufanda, ahh y la carta.¡¡ Arggg.!!

Sergio sencillamente se quedó mudo.