martes, 8 de marzo de 2011

La Soledad del Sol







Sole miraba por la ventana.

Era a penas el amanecer, pero encontraba gran placer en adivinar la salida del Sol e intuir sus colores en las nubes bajas que atravesaban el cielo de la ciudad de lado a lado.

Siempre había nubes.

Disfrutaba tomándose su tiempo. Despertando lentamente asomada a su ventana.

Pero aquella mañana no hubo ninguna nube.

Aquella mañana....el amanecer fue distinto...

El Sol salió con toda intensidad de entre los claros de los árboles del bosque, iluminando todo con oro, volviendo el perfil de los edificios deslumbrante, mágico, otorgándole solemnidad al vuelo repentino de las aves, cuyas alas parecieron ahora de joyas encastradas.

Entonces ella, recordó al sentir sobre su piel aquel calor desnudo, desprovisto de adornos o clemencia. Sus retinas cegadas por el enigmático brillo con el que el Sol hacía presencia, pudieron ver...sus propios recuerdos, su propia luz....

"Largo tiempo has permanecido dormida, hija mía, amor mío, ahora ven, acompáñame en esta larga existencia, en este día a día milenario, presidiendo este lugar de eternidad y transición.
No quiero estar más tiempo sólo, sin ti, sabiendo que no has podido olvidarte de mi.
Largo tiempo he esperado por aquella oportunidad que deseé darte: liberarte de esta condena de millones de años de fuego rodeados del más inmenso frío. Pero tu verdadera naturaleza ha sido más fuerte que mi voluntad, y cada día, cada amanecer has encendido con tu luz el cielo...manteniendo así encendido mi corazón de estrella. Ahora nuestros corazones volverán a arder juntos otra eternidad."

Conforme sus lágrimas brotaron de sus ojos, se evaporaron...Su piel era ceniza incandescente, y el calor dentro de su corazón se avivó dando lugar a una luz intensísima, su luz propia que crecía y crecía....

Olvidó de nuevo...Pero esta vez olvidó sólo lo prescindible y mundano...dejando en su memoria todo lo más hermoso y puro, aquello que con más fuerza ardía.

Desde su lugar en el cielo, desde su nube de fuego y amor, podría seguir viendo amanecer para siempre, contemplando como en un principio fue, las caprichosas formas alargadas de las sombras que sus luces juntas, dibujaban en el universo.









3 comentarios:

victoria dijo...

...."Olvidó de nuevo...Pero esta vez olvidó sólo lo prescindible y mundano...dejando en su memoria todo lo más hermoso y puro, aquello que con más fuerza ardía"

Me ha encantado esta frase, olvidar lo mundano, dando fuerza a lo auténtico y puro, me ha llegado al corazón, deberíamos arder de amor por la vida, por la naturaleza y despertar dando gracias por estar en un mundo tan maravilloso, que nos permite soñar y sentir sensaciones únicas: ver el sol, el mar, oler su aroma, acariciar una hoja, escuchar el sonido del viento.

Esta frase me ha hecho volar, apreciar y no vivir en el materialismo que te digo yo, que no conlleva la felicidad, al revés, es un circulo vicioso que nos tapa lo que realmente merece la pena.

Maravillosa entrada, metáforica y filósofica, enhorabuena.

Besos.

Kike dijo...

Qué bonito...

Como siempre, consigues ese toque de ternura/amor, tan tuyo, tan reconocible en todo lo que escribes :)

La canción, preciosa también, va muy bien con la historia.

Hala :) Dicho lo cual... espero que sigas regalándonos cosas tan bonitas.

Un beso! :)

Jose dijo...

Qué sencillo y qué bien lo explicas todo cuando escribes. Qué fácil lo haces, da la impresión de que va saliendo todo poco a poco y ordenadito de tu cabeza. ¡Qué envidia!, jajaja.

Menos mal que disfrutar de las pequeñas cosas aún no han conseguido la manera de quitárnoslo. Así que a seguir disfrutándolas.

Por cierto, me gusta mucho el gadget de las frases que has puesto, me parece que te lo voy a copiar, jujuju.

Besitos ^^